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Probablemente habremos oído comentar en alguna ocasión que los lobos y los perros se asemejan bastante y hay quien se atreve a segurar que son exactamente iguales.

 No obstante, el perro de hoy en día tiene bastantes diferencias respecto a su  pariente salvaje más cercano. Y esto es así porque a lo largo de los siglos el hombre ha ido moldeando, con la cría selectiva, el carácter, las aptitudes, la morfología y, en definitiva, todo lo que es el perro, haciendo hincapié en los rasgos más infantiles-juveniles y eliminando otras facetas más instintivas o salvajes. Estos rasgos constituyen lo que se conoce técnicamente como “neotenia”. 

 

De entre todas las razas de perros existentes en la actualidad, tenemos individuos que se caracterizan por ser más o menos neoténicos, siendo quizá las razas nórdicas de trabajo, las menos neoténicas.

 

Para hacer posible la convivencia pacífica con los seres humanos, a los perros se les ha ido privando de características asilvestradas, a la vez que se ha buscado que estuvieran predispuestos y mejor capacitados de acara a ser adiestrados.

 

El etólogo canino Raymond Coppinger sostiene que las dos especies son, en muchos aspectos, totalmente diferentes. Este autor también sostiene que la domesticación del lobo no es exclusivamente obra del hombre, sino que antes tuvo que haber algunos individuos que se domesticaron a sí mismos.

De hecho, esta es justo la teoría que se baraja a día de hoy en lo referente al origen del perro o, más concretamente, la aparición del primer protoperro.

Lejos de las primeras teorías totalmente egocéntricas en la que el hombre era el responsable de todo, robando cachorros de lobo y convirtiéndolos en perros, todos los hallazgos y estudios que existen hasta la fecha demuestran que esta idea es totalmente absurda.

 

Los primeros restos encontrados de perros que convivían con el hombre son de hace miles, es decir, que tras la aparición del homo sapiens-sapiens, poco tiempo pasó desde que el hombre "descubrió" la agricultura y la ganadería, abandonó la vida nómada y surgieron los primeros asentamientos humanos, hasta que el primer ancestro del perro se acercó a él.

Estos asentamientos eran una fuente inagotable de desperdicios que algunos cánidos menos temerosos del hombre no tuvieron reparos en consumir, especialmente en épocas donde la caza escaseaba.

Algunos estudios apuntan a que fue incluso antes de que los humanos se asentaran cuando se empezaron a ver los primeros cánidos cerca del hombre. Según esto últimos, los ancestros de nuestros compañeros de cuatro patas ya seguían al hombre para aprovechar los restos de la caza, cuando aún eran nómadas y viajaban miles de kilómetros siguiendo las presas.

 

En cualquiera de los dos casos, poco a poco, los descendientes de estos primeros protoperros comenzaron a ser más dóciles, más cercanos y más dependientes del hombre, que posteriormente vio en ellos un aliado que avisaba del peligro, mataba a las alimañas que acababan con las cosechas, ahuyentaban a otros depredadores, defendían el territorio y muchas otras funciones que fueron apareciendo con el tiempo.

A partir de este punto, sí que fue el hombre y la selección artificial la que hizo el resto hasta llegar hasta nuestros días.

 

No obstante, en cuanto a quién o uiénes son exactamente los antepasados del perro, no hay una única opinión al respecto. Algunos estudiosos, como Roger Abrantes o nuevamente Raymond Coppinger, sostienen que el perro desciende únicamente del  lobo. En cambio otros, como Stanley Coren, han desmontado esta hipótesis y afirman que los antepasados del perro fueron varios individuos de la familia de los cánidos, tales como los chacales, dingos y lobos. Según este último autor, los perros tienen parte de lobo, parte de chacal y parte de dingo, por eso no se puede circunscribir solamente su origen a una sola especie.

 

Robert Wayne, responsable de algunas de las últimas investigaciones en este campo, concluye que los perros actuales no tienen características genéticas que permitan relacionarlos con los lobos que hoy conocemos. En cambio si que tienen muchas similitudes con el ADN de los lobos antiguos de Europa.

Esto coherente si pensamos en un ancestro común para ambas especies, aunque contradice hipótesis anteriores en cuanto a localización geográfica, ya que, hasta ahora, la cuna del perro se situaba en Asia oriental.

 

Obviando las diferencias físicas que son más que evidentes, en cuanto a carácter y costumbres también existe un mundo de diferencia entre las dos especies, basta con hacer una comparación muy sencilla para darse cuenta.

 

Lobo Perro
Regurgitación Regurgitación con sentido apaciguador
Temerosos del hombre cercanos al hombre
Autosuficiente Depende del hombre
Cerebro de menor tamaño Cerebro de mayor tamaño
Dientes más grandes y fuertes Dientes más pequeños y débiles
1Carnívoro estricto 1Carnívoro NO estricto
Animal gregario, social Animal gragario, social no sólo con los de su especie
2Aullido como elemento vital de comunicación 2Aullido como elemento esporádico con diferentes sentidos
Es extremadamente raro que ladren Ladran de manera habitual
Un único celo al año Dos celos al año (habitualmente)
Poca incidencia de conductas de juego en edad adulta Alta incidencia de conductas de juego en edad adulta (neotenia)
No es susceptible de ser adiestrado Muy adiestrable

 

1 Si bien es cierto que el aparato digestivo del perro es diferente al del lobo y es capaz de asimilar ciertos nutrientes que no son parte de la dieta de un carnívoro, la base de su alimentación siguen siendo las proteínas de origen animal. A pesar que muchos fabricantes de comida para perros sigan insistiendo en cebarlos con cereales como si fueran gallinas.

 

2En relación a esto, existen algunas razas de perros que utilizan el aullido o un “semiaullido” como medio habitual de expresión, en sustitución del tradicional ladrido. Podemos mencionar, por ejemplo a los Beagles, Harriers, el perro cantor de Guinea, etc. En el perro, este sonido lo produce de forma esporádica, en raras ocasiones y con un significado distinto la de su pariente próximo, pues lo suelen hacer cuando están solos. Sin embargo en el caso del lobo este sonido constituye un medio de comunicación importante, es algo muy común y forma parte de sus relaciones sociales.

 

Así pues, sólo queda decir, que si se encuentran alguno de aquellos que siguen insistiendo que un chihuahua de menos de 2Kg es exactamente igual a un lobo Gris de más de 50Kg, de piden de mi parte el número de su camello, porque yo también quiero probar un poco de eso :jojojo:

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