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Shiba87

La socialización. Los perros son animales gregarios

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Todos sabemos, aunque luego  el saber popular y otras razones nos hagan olvidarlo, que los perros son animales sociales por naturaleza, que al igual que sus ancestros busca vivir en manada y gracias a la selección artificial que hemos aplicado sobre ellos durante milenios, no sólo con los de su propia especie, también con nosotros.
Es por esto precisamente que la socialización es algo crítico para un perro que durante toda su vida se relacionará con otros perros, personas y otros animales y no sólo con estos, sino con todos los estímulos que provengan de la sociedad, ruidos, lugares, situaciones...   
Un perro debe ser socialmente competente ante cualquier situación que se le presente y eso sólo se consigue de una manera y es con una socialización rica y adecuada.

Si bien la socialización es un proceso que dura toda la vida, pues siempre se presentarán nuevas situaciones, conocerá nuevos individuos o tendrá que enfrentarse a nuevos retos, existen periodos críticos que deben ser aprovechados para realizar una correcta socialización del perro, de ello dependerán en gran medida todas sus relaciones futuras.

Para entender bien en qué consiste el período crítico de socialización, hay que empezar hablando de la impronta.
Durante las primeras semanas de vida del perro, cuando comienza a desarrollarse sus capacidades motoras, receptivas y neuronales, recibe la base de su educación. En el transcurso de este período, el perro aprende las conductas sociales propias de su especie a través de la estimulación materna y la interacción con sus hermanos, lo que condicionará sus capacidades sociales de cara al futuro.
Este período se extiende más o menos hasta los 2 meses de vida. Si un cachorro es separado de su madre y hermanos antes de ese momento, es muy probable que carezca de impronta o ésta sea deficiente, con lo cual será un perro incapaz de comunicarse o entender el lenguaje de los miembros de su propia especie, dando lugar a muchos problemas de convivencia, así como otros posibles efectos como hiperactividad, miedos, agresividad, etc.
El papel que juega el ser humano en esta etapa de socialización primaria es prácticamente nulo, únicamente hemos de asegurarnos que la imagen de nosotros como especie quede grabada en la mente del cachorro estando ahí con él, pero sin mucha más intervención, como ya hemos dicho, nada puede igualar las primeras lecciones que aprenderá de su madre y hermanos de camada.

Tras la impronta comienza la fase de exploración o también conocida como socialización secundaria y es cuando nosotros jugaremos un papel muy importante ya que es este el período crítico en el que tendremos que tratar de exponer a nuestro perro a TODOS los estímulos que se encontrará en su vida adulta, otros perros, otras personas, ancianos, niños, ruido de tráfico, coches, camiones, trenes, aviones, pirotecnia, bicicletas, gatos, caballos, elefantes...  cuantos más escenarios y estímulos le presentemos, siempre de manera gradual y positiva para no convertirlos en una experiencia traumática para él, mejor preparado estará nuestro perro para vivir en sociedad, menos problemas tendrá en el futuro y, en definitiva, tendrá una vida más placentera y nosotros con él.
Este período varía dependiendo de la  raza y del individuo y se extiende hasta los 3 o 4 meses de edad. Durante esta fase el perro contará con lo que se conoce como "licencia de cachorro", que viene a ser que recibirán un trato especial por parte de sus congéneres que les dejarán, con infinita paciencia, llevar a cabo conductas que jamás permitirían a un perro adulto. Esto, evidentemente, es una importante baza para llevar a cabo una buena socialización y debemos aprovecharla lo máximo posible, pues cuando esta licencia expire el trato que recibirán por parte de los demás perros será el habitual para cualquier adulto y comenzará una etapa de "miedo" donde se marcarán límites y refinarán las interacciones sociales en las que se exigirá al antiguo cachorro, ahora adolescente, que debe empezar a actuar como un adulto.
 

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Aunque la teoría, una vez la sabemos, parece sencilla, a la hora de llevar el proceso de socialización a la práctica surgen inconvenientes y posiblemente el mayor de ellos está relacionado con la salud del cachorro y es que el período crítico de socialización y el período de vacunación coinciden en el tiempo, lo cual nos pone ante una encrucijada.
Desde el punto de vista veterinario, no debemos arriesgarnos a exponer al cachorro a agentes externos agresivos antes de que haya recibido su tercera vacuna para evitar el riesgo de que contraiga enfermedades. Sin embargo, como dijimos antes, tenemos que exponer al perro a la mayor cantidad de estímulos posibles para que la socialización se lleve a cabo con éxito.

Lamentablemente, no hay una "receta mágica" a la hora de lidiar con esto y nos enfrentamos a una terrible decisión, tener un cachorro sano en detrimento de su socialización o un cachorro socializado a expensas de su salud. Antes esto lo único que podemos y debemos hacer es buscar un término medio aceptable, tratando de llevar a cabo el proceso de vacunación con la mayor diligencia posible a la vez que exponemos a nuestro cachorro a la mayor cantidad de estímulos posibles, evitando en lo posible todos aquellos escenarios que puedan resultar menos saludables para el perro.
Las alternativas pasan por recurrir a amigos y familiares, sus mascotas, hijos, padres.... en definitiva aquellos de nuestro entorno que puedan echarnos una mano en la tarea y que al mismo tiempo tengamos plena confianza que no serán una amenaza para la salud de nuestro cachorro.
También deberemos arriesgarnos a salir a la calle evitando lugares poco higiénicos, donde se congreguen un gran número de perros, llegando a llevar al perro en brazos si es necesario, pero sin dejar de intentar por todos los medios que el perro tenga la posibilidad de enfrentarse a todas las situaciones posibles que se le presentarán a lo largo de su vida e incluso más.
 

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Otros grandes enemigos de la socialización son las experiencias traumáticas, pues para bien o para mal, lo que padezca nuestro perro durante su socialización perdurará en la edad adulta y un suceso desagradable puede quedar grabado en la mente de nuestro perro de por vida. Debemos ser cuidadosos y tratar de evitar situaciones que puedan acabar de manera traumática, hay que socializar, sí, pero hay que hacerlo con criterio, no de cualquier manera.
Como siempre se ha dicho, los extremos nunca son buenos y si las experiencias traumáticas son contraproducentes para una correcta socialización, el extremo opuesto, la sobreprotección, lo es de igual manera. Un perro protegido en exceso no podrá socializar correctamente porque le estaremos impidiendo enfrentarse a los estímulos que supuestamente queríamos presentarle.

Como alternativa que se suele realizar, en algunos lugares existen las llamadas clases de socialización para cachorros, donde los dueños de perros en período de socialización pueden reunirse de manera segura con otros propietarios en la misma situación y así ayudarse mutuamente. Además, estas sesiones también se suele acompañar de algunas nociones sobre el cuidado del perro, clases de adiestramiento básico o seminarios caninos de algún tipo.
 

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En caso de socialización nula o insuficiente o incluso de experiencias traumáticas posteriores que la hayan invalidado, siempre existen opciones, principalmente apoyadas en terapias de desensibilización y contracondicionamiento. Sin embargo debemos ser muy conscientes que un perro sin impronta será, muy probablemente, un "inepto" en lo que a relaciones sociales se refiere al no conocer el lenguaje propio de su especie y esto hará muy difícil que pueda llegar a ser un perro social.
Con impronta pero con una mala socialización, el perro posiblemente acabará siendo inseguro, miedoso, reactivo... y necesitará trabajo y un trato ejemplar para poder llegar a ser socializado en su adultez para que pueda desenvolverse bien en su entorno, aqunque posiblemente tendrá dificultades para enfrentar experiencias nuevas.
Y ya en el caso de carecer de impronta y de socialización, tendríamos un grave problema entre manos y muy pocas probabilidades de que ese ejemplar pueda llegar a ser un perro normal algún día.


Como ven, no es un camino de rosas, pero tampoco es tan complicado, sólo requiere un poco de entrega y algo de cuidado y a cambio tendremos un fiel compañero feliz, sociable y que dará muchos menos problemas, con lo cual nosotros estaremos también felices y disfrutaremos mucho más de su compañía ;)

https://vimeo.com/92149844

P.D. ¿Alguien me sabría decir por qué he dejado de grabar justo ahí? :silba:

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