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  1. Hace tiempo que tenía en la cabeza meterme en este tema tan controvertido, pero por una cosa o por otra siempre acabo mordiéndome la lengua o sin poder pararme un momento para escribirlo y ahora que finalmente me he decidido, lo hago así, siendo yo el primero en ser polémico Ahora no estamos en Navidad, que es cuando más se suelen ver ciertas campañas que, tratando de hacer bien, terminan convirtiéndose en un repulsivo acto de desinformación indiscriminada, que sólo busca criminalizar a base de medias verdades, o directamente mentiras, para conseguir un fin, que por muy loable que pueda ser, todo tiene un límite. Me temo que sólo voy a poder arañar la superficie, porque hablar de todo lo que me gustaría supondría párrafos y párrafos de dar vueltas a las mismas cosas y no acabaríamos nunca. Vivimos en una sociedad de extremismos, en la que para oponerse ciertas prácticas, vale todo. Bajo la premisa de "el fin justifica los menos" nos convertimos en algo peor de lo que queremos evitar/cambiar y acabamos haciendo más daño que el propio mal que, se supone, combatimos. En el caso de los perros no es diferente. Campañas repetitivas bajo la premisa "No compres, adopta", no hacen sino recordarnos que algo está muy mal, pero lo hacen ignorando el problema real, ocultándolo bajo falsas premisas, tergiversando la realidad y provocando una vorágine de efectos adversos que son casi tan dañinos o incluso más, que el propio problema. La realidad es que los seres humanos somos caprichosos, impulsivos, egoístas... e importa bien poco si a la hora de adquirir un perro optamos por una alternativa u otra si, al final, el resultado acaba siendo el mismo. En este sentido las protectoras, ONGs, sociedades y muchas otras entidades "pro"animales son una parte importante del problema y sus esfuerzos, en muchas ocasiones, no hacen más que contribuir a exacerbar las consecuencias. Lo que acaban de ver es una obra original de PETA (People for the Ethical Treatment of Animals) que parece que se han olvidado momentáneamente de lo que significa la E en su acrónimo y han decidido poner un perro muerto delante de una niña pequeña culpándola de haberlo asesinado. Todo muy normal ¿Verdad? Podríamos centrarnos en lo que implica tener un perro en casa, sus cuidados, el tiempo que hay que dedicarle, la responsabilidad, los problemas que pueden surgir, el dinero que hay que invertir... cosas que hay que tener muy presente antes de decidir compartir tu vida con un compañero de cuatro pasas en lugar de dejarse llevar por impulsos, caprichos propios o, en este caso, los de un/a niño/a. Da igual cómo llegue ese perro a tu vida si lo hace en base a una mala decisión y termina en la calle, malviviendo atado en un terreno, encerrado o quizá algo peor, esa no es una cuestión que tenga que ver con el pedigree o la falta de éste, tiene que ver con una total falta de cultura y educación que sufre la sociedad actual y es ahí donde radica el problema, es ahí donde tenemos que incidir. Un perro muerto delante de una niña pequeña causa un gran impacto, eso es indudable, pero ¿Qué transmite? Culpabilidad bajo falsas premisas, a la par que un posible impulso entre los más influenciables de tener que "salvar" a los perros cayendo en el mismo error que la compra por capricho. Y lo que se supone que debía ser una campaña de concienciación se convierte en marketing de un simple producto que hay que vender (quitarse de encima) como sea. La realidad es muy diferente, nadie se convierte en un monstruo por querer compartir su vida con un perro, informarse, concienciarse, elegir en base a unos criterios debidamente razonados y, finalmente, decidirse a adquirir un perro que será su compañero por más de una década de su vida. Todo lo contrario, esa persona habrá hecho las cosas como debe ser, es mentira que por hacerlo estés contribuyendo al abandono ¿En qué cabeza cabe eso? Salvo que yo, en un acto ruin y despreciable, abandone a mi perro a su suerte, no es más que otra absurda premisa que se han inventado para criminalizar sin motivo a las personas y hacer que aflore el sentimiento de culpa. Puedo entender la situación de muchas asociaciones y protectoras que están completamente desbordados, cuentan con medios escasos y ven como siguen llegando más y más perros a los que no consiguen darles salida y, en su desesperación, decidan hacer "lo que sea" para quitárselos de encima, pero sigue sin ser una solución, porque de hecho agrava el problema y, por supuesto, dista mucho de ser ético. Tristemente, el anterior es sólo un ejemplo de los muchos de argumentos, por no decir mitos y elecubraciones en ningún momento utilizadas para exponer una realidad, ni tampoco para concienciar, ni mucho menos para educar y poner así fin al problema real, sino simplemente persuadir, por no decir engañar, a la gente. Por mencionar y comentar alguno de los desvaríos más habituales: Los perros abandonados/adoptados son más sanos que los perros de raza. Imagino que a lo que se hace referencia realmente es a los mestizos. Siendo así cometemos varios errores, el primero asumir que TODOS los perros abandonados son mestizos, nada más lejos de la realidad y, en segundo lugar, si lo anterior es cierto, eso significaría que un perro de raza supone un 0% de probabilidad de abandono ¿No? Lo cual se opone frontalmente con la idea que están vendiendo de que la adquisición de perros de raza implican, inequívocamente, abandono. O quizá es que le doy demasiadas vueltas a las cosas, como siempre El mayor problema aquí es, una vez más, el desconocimiento general por parte de la sociedad y es que no sabemos en absoluto lo que es un perro de raza, sólo tenemos una idea, criminalizada o idealizada según el caso, de lo que puede ser, pero nada más y de eso se aprovechan extremistas, tanto de un lado como del otro. La raza hace alusión a un grupo de individuos que, mediante selección, ya sea natural o artificial, presentan una serie de características distintivas idénticas. Pero al margen de la definición básica hay muchísimo más dentro de ese concepto. Un ejemplar de una raza de perro determinada nace fruto de una selección minuciosa que busca conseguir unas características y aptitudes, tanto físicas como mentales, que cumplan un determinado fin. Es cierto que en ciertos casos podemos encontrarnos con que dicho fin, por alguna incomprensible razón, es crear un engendro enfermo, disfuncional e irrecuperable, como lo que es a día de hoy el Bulldog Inglés (y ya ven que no tengo pelos en la lengua), pero en general, los criadores que saben lo que hacen evalúan minuciosamente cada detalle a la hora de traer al mundo una nueva camada, no todo ejemplar vale, tampoco líneas de sangre que aporten problemas genéticos, conductuales, tomarán todas las precauciones veterinarias posibles, realizando pruebas de todo tipo para asegurarse que los perros que resultarán de la cruza son los mejores ejemplares posibles. Esto incluye la posibilidad de evitar o eliminar factores de riesgo y otros muchos problemas, mediante la cría selectiva coherente. Tanto es así, que está clínicamente demostrado que los perros de raza son, en términos generales, más sanos que los mestizos Los mestizos tendrían en su favor el factor de la variabilidad genética, algo que los alejaría de los problemas genéticos resultantes de las cruzas endogámicas. Eso es verdad a medias, ya que realmente lo que ocurre es fruto del azar, puede salir muy bien o muy mal y las cruzas endogámicas entre perros mestizos también suelen darse de forma habitual, tanto por simple descontrol, como por irresponsables o juntaperros escrúpulos. Al margen que el mestizaje tampoco es mágico y el resultado de la cruza de dos perros enfermos será, casi con toda seguridad, un mestizo que heredará los problemas de salud de sus progenitores. Volvemos a lo mismo, se trata de puro azar. ¿Qué ocurre entonces? Pues que confundimos un perro de raza con los cachorritos del enterado del 4º A, que tiene un perro muy mono que ha juntado con la vecina del 1º B, que no se saben de dónde han salido, ni lo que son, ni se ha tomado precación alguna, pero como se parecen un poco a la raza "X", decimos que lo es y ya está. También los confundimos con los perros expuestos en la vitrina de "Mascotitasmonas SA", que en realidad han venido en un contenedor desde Europa del este, la tienda ha pagado 50€ por un lote del que han llegado vivos la mitad y enfermos la otra mitad, han falsificado un par de documentos, se han saltado unos cuantos trámites y ahora los venden a 800€ cada ejemplar. O pensamos que esa granja multicriadero, donde tienen perros hacinados en cheniles, criando hasta morir, puede ofrecernos un ejemplar "de raza" Yorkshires mezclados con Silkies porque la gente no los distingue, Bulldogs franceses que tienen más Boston terrier que Bulldogs, "Huskyes" que se parecen a un perro nórdico lo que un huevo a una castaña, monstruos cabezones e hipertrofiados que, por lo visto, son pitbulls, aunque no tengan absolutamente nada de APBT... Y podría seguir, pero creo que se ha entendido perfectamente la idea, un perro que "parece" ser de cierta raza, aunque muchas veces las similitudes con ésta no van más allá del blanco de los ojos y tener cuatro patas, no es ni de lejos un perro de raza. De hecho, la mayoría de los perros que dicen ser de raza que vemos día a día por la calle no son otra cosa sino mestizos. Los perros abandonados son más inteligentes, cariñosos y agradecidos y se adaptan inmediatamente a su nuevo hogar Sé que suena a estupidez proveniente del mundo mágico de la piruleta, de hecho lo es, pero no me lo estoy inventando, se ven campañas así, donde directamente se inventan un mensaje publicitario en plan teletienda y ¡Venga! A colocar perros a los ingénuos que piquen el anzuelo porque queremos quitárnoslos de encima rápido y de la manera que sea. No creo que haga falta explicar por qué la premisa de más inteligentes, agradecidos, cariñosos, guapos, resultones o supercalifragilisticoespialidosos es una tontería inventada sobre la marcha, pero el último punto, el de la adaptación inmediata, es una afirmación muy, pero que muy peligrosa. Los perros, como cualquier ser vivo, no se encienden y se apagan como una bombilla, no podemos reiniciarlos en un momento dado, ni reprogramarlos en cuestión de segundos y tampoco son "Plug & Play". Y en este caso mucho más, pues estamos hablando de perros que han sido abandonados, con todo lo que eso implica, que han vivido a saber en qué condiciones y que habrán tenido experiencia quién sabe de qué tipo. Es cierto que hay perros en refugios y protectoras que son un amor, educados y cariñosos, que podremos llevarnos a casa sabiendo previamente cómo es su carácter exactamente, su tamaño, su necesidades... una ventaja con mayúsculas a la hora de adquirir un perro porque ya está todo hecho, casi que es sólo es coger y disfrutar con él. Pero no nos engañemos, la realidad es que muchos perros abandonados han tenido una vida muy dura, tienen problemas físicos y emocionales más o menos graves y su adaptación al nuevo hogar no va a ser, ni mucho menos, un camino de rosas. Por no decir que adoptar un perros de estas características exige tener unos medios y, sobre todo, unos conocimientos, que muy pocos poseen. Incluso poniéndonos en el mejor de los casos, el del perro sano, feliz y educado, la adaptación llevará tiempo. Es un nuevo entorno, nueva familia, nuevas costumbres, nuevas rutinas... tanto para él como para nosotros, supondrá un esfuerzo extra que habrá que afrontar de la mejor manera posible. Yo, personalmente, conozco un caso de primera mano de "una persona moralmente superior a las demás porque va a salvar todos los perros" que acabó con un perro sacrificado. Un perro muy bueno, sin ningún problema aparente, que tuvo la mala suerte de acabar en manos de quien que no debía, que no tenía ni medios, ni conocimientos de lo que iba a hacer o dónde se estaba metiendo, pero que por una malsana convicción ideológica y en su irracional afán por salvarlo a toda costa aunque eso implicara matarlo, acabó con un perro muerto. ¿Cuál es la diferencia entre lo anterior y un caprichoso que luego se cansa del perro? Pues un subidón de autoestima al poder jactarse de haber hecho lo imposible por salvar de manera heroica a un perro (al punto de acabar con su vida en el intento). Sí, sé que aquí he sido yo el que se ha puesto un poco (bastante) tremendista, pero no por ello es menos cierto y, aunque no todos los casos lleguen a ese extremo, los perros adoptados son devueltos o abandonados de nuevo con muchísima frecuencia porque quien los acogió no pudo hacer frente a las necesidades del can o, exactamente por lo mismo que en el caso de las compras por capricho, porque fue un impulso, un arrebato en el que se ha visto envuelto un pobre perro que no tenía culpa de nada y que repite experiencia en ser martirizado por un ser humano. Como imagen de campaña está muy bien, es cruda, cautivadora, inspiradora, dan ganas de liarse la manta a la cabeza y hacer lo mismo. Pero seamos sinceros. ¿Sabemos lo que implicaría recuperar a un perro en ese estado? ¿De verdad creemos que cualquiera sería capaz de hacerlo? Te convertirás en una mejor persona, serás un héroe salvando vidas Y te volverás rubio/a, los ojos se te pondrán azules y te crecerá... el ego un par de centímetros. Chantaje emocional puro y duro, además de generar falsas expectativas con frases vacías que suenan muy bien para que nosotros, tristes e incoherentes humanos, podamos sentirnos bien con nosotros mismos después de hacer una nueva estupidez. Para eso es más sencillo dar un "me gusta" a alguna campaña social en la red social de turno, lleva menos tiempo, cuesta mucho menos y no habrá una vida en juego Reducirás el problema de la superpoblación de perros abandonados y sobrecrianza Aquí tenemos un peliagudo tema de debate y a priori esto responde a una práctica muy habitual del ser humano que se basa en actuar tarde y hacerlo mal. La superpoblación de perros abandonados se produce, precisamente, porque la gente abandona, no por la falta de adoptante. Si se erradicara definitivamente el problema del abandono, no sería necesario que nadie adoptara, porque no habrían perros que lo necesitaran. La adopción es la parte final del ciclo, pero aún seguimos inmersos en el problema, es una parte de éste y mientras sigamos ignorando y no tomando medidas contra la causa real del problema, centrándonos en actuar cuando ya es demasiado tarde, llegando a criminalizar a quien se supone tiene que ayudar. Podemos sacar adelante a tantos perros adoptados como queramos, que mientras sigamos alimentando el problema del abandono con tanto ahínco, esto no tendrá fin Los principios básicos, adoptar, cuidar y estirilizar Entre los peores pecados cometidos por refugios, protectores y otras asociaciones que se hacen llamar animalistas, está el uso del eufemismo "esterilización" para no tener que decir castración sistemática. Hablamos de someter a un animal a una operación para extirpar algunos órganos porque NOSOTROS somos unos irresponsables. Y lo somos tanto por no tener escrúpulos, cuidado ni tampoco criterio a la hora de tener perros, criando sin control ni sentido, como por cometer actos aún peores a costa de los perros para, supuestamente, evitar un error que es exclusivamente nuestro. La castración es una forma de matar moscas a cañonazos. Evitamos la reproducción, en teoría para que no hayan más perros en las calles fruto del cruce de los que ya han sido abandonados, pero en el proceso provocamos una serie de problemas graves a los perros que estamos rescatando.. Efectuarla de manera temprana, que es la práctica más habitual, es la opción que más problemas reporta, ya que la intervención de los órganos sexuales durante la pubertad es estrictamente necesaria y nosotros nos dedicamos a extirparlos antes de que el perro se convierta en adulto. Hablamos del incremento de probabilidad de sufrir muchos tipos de cáncer, problemas a nivel articular y motriz, problemas de desarrollo, trastornos del sistema urinario, desajustes a nivel metabólico, preocupantes efectos adversos a nivel emocional y un sin fin más de "peros" al que nos enfrentamos cuando se trata de castración. La castración por método sigue practicándose de manera religiosa por los profesionales veterinarios, que se apoyan en mitos, falsas premisas y algunos estudios con 50 a más años de antigüedad que no fueron llevados a cabo como es debido, pero que siguen siendo ley en las consultas de medio mundo. No hay que hilar muy fino para dar por bueno un estudio que indica que extirpar par los testículos o el útero reduce al 100% la probabilidad de sufrir cáncer de testículos o de útero, eso se cae de maduro. Lo que hay que saber es que este tipo de cáncer tiene un porcentaje de incidencia inferior al 1%, así que estamos sometiendo al perro a una operación de carácter "preventivo" para evitar algo que tiene más de un 99% de probabilidad de no ocurrir jamás y nos quedamos tan anchos. Vale que en el proceso también eliminas la capacidad reproductiva que es una de los motivos principales para llevar a cabo la operación, pero es que esto lo conseguirías igualmente mediante la esterilización, pero no el eufemismo sino el término real, el que implica evitar la concepción sin tener que mutilar para ello al pobre perro, ya sea mediante vasectomía, ligadura de trompas o, en el caso que nos atañe, ambas opciones. Mentir para restar importancia a algo haciéndolo pasar por lo que no es, no sólo no ayuda a nadie, sino que al final conlleva más problemas que beneficios. Eso sin mencionar que el hecho de evitar a toda costa mencionar siquiera el nombre de algo, ya nos dice lo "bueno" que considera que es quien se toma tanta molestias para ocultarlo. Deja de importarles su look y se vuelven fondongos... me estoy riendo demasiado como para poder discutírselo :jajaja: Y no voy a alargarlo más, porque como ya dije, mitos hay muchos alrededor de este tema, pero para tratarlos todos nos llevaría toda una vida y nos faltaría tiempo. La clave, en cualquier caso, es ser consecuentes con lo que hacemos, informarnos bien y sopesarlo todo antes de embarcarnos en la aventura de compartir nuestra vida con una mascota. Los perros de raza, por su parte, nos ofrecerán una serie de características concretas, físicas y de carácter, que nos servirán para elegir el compañero que mejor se adapte a nosotros, con garantías en cuanto a desempeño, características, aptitudes y, en muchos caso, salud, haciendo todo más "predecible". Obviamente debemos tener en cuenta que no conseguiremos un perro de raza en una tienda, ni tampoco en un multicriadero, ahí sólo estaríamos contribuyendo a un negocio de explotación, casi siempre en malas condiciones sanitarias, pagando un sobrecoste enorme que no hará más que engordar los bolsillos de una panda de estafadores sin escrúpulos. Un criador de raza serio y que sepa lo que hace, será nuestra mejor opción. Éste nos ofrecerá de buen grado toda la información de la raza que con tanto cuidado selecciona. Eso sí, los cuidados, la atención, las pruebas veterinarias... todo eso es muy costoso y tendremos que asumirlo a la hora de adquirir a nuestro cachorro. También tendremos que asumir que un buen criador no tiene una fábrica y sólo criada de manera esporádica. Quizá, entre una camada y la siguiente, tengamos que esperar varios años hasta que se den las condiciones para que nazca la siguiente generación. Las protectoras y albergues son una opción tentadora cuando no tenemos unas preferencias específicas y sólo queremos un perro. Aquí tendremos la opción de optar por un cachorro, con el que comenzar desde cero o un adulta ya formado, con lo cual en este último caso tenemos la ventaja de saber de antemano cómo es el perro físicamente y en lo que se refiere carácter, mientras que con un cachorro mestizo lo que pueda llegar a ser de mayor es todo una sorpresa. Eso no quita que podamos encontrar ejemplares de raza, o con un parentesco muy cercano a una raza, que también necesitan una segunda oportunidad. No todos los perros de protectora son "adoptables" o, mejor dicho, no todos los perros pueden ser adoptados por cualquiera y eso debemos tenerlo muy en cuenta. Hay perros con necesidades muy especiales que debemos ser capaces de cubrir, de lo contrario no deberíamos intentarlo, porque seguramente la cosa acabe muy mal. La clave en lo que respecta al abandono es el abandono en sí, no somos más ni menos por adquirir un perro en lugar de adoptarlo o viceversa, siempre que lo hagamos de manera racional, consecuente y, por supuesto no nos deshagamos de él a la primera de cambio
  2. He visto por ahí post similares sobre este asunto y me ha parecido buena idea que compartamos entre nosotros, diferentes mitos y leyendas urbanas que oímos en nuestro día a día sobre perros, gatos o cualquier otro animal de compañía o no y que, de tan absurdas merecen ser desmentidas de manera tajante y con una buena carcajada Voy a empezar por la que más esucho yo y es la típica: De ésta existen multitud de variantes, pero en general se centran todas en lo mismo, NO son perros De hecho, es curioso a la vez que tremendamente preocupante comprobar que son mitos tan profundamente arraigados, que incluso supuestos criadores o expertos de renombre, los asumen como ciertos Sin ir más lejos, en una de las páginas web más conocidas en la blogosfera hispana sobre perros nórdicos te puedes encontrar cosas tan absurdas como: Otras pobres víctmas de las leyendas urbanas, gracias a la popularidad que tenían allá por la década de los 70, son los Dóberman. Perros que según los mitos populares se vuelven completamente locos al alcanzar cierta edad y son capaces de comerse a sus amos. Las razones para esto son también muy variopintas y a cada cual más ridícula: Un crecimiento anormal de su cerebro hace que ya no quepa en el cráneo, volviéndolos agresivos Un crecimiento anormal de su cráneo hace que su cerebro sea aplastado, volviéndolos locos Al hacerse viejos pierden el olfato, por lo que dejan de reconocer a sus dueños, por eso sienten el impulso de atacarlos etc,etc Uno que seguramente hemos escuchado todos acerca de los perros de presa, es que una vez muerden ya no pueden volver a abrir la boca. Las explicaciones que dan algunos para esto son también muy variopintas a la vez que dan vergüenza ajena. Los perros de presa poseen en su mandíbula una serie de huesos "extra" que se encajan cuando muerden haciendo imposible que puedan abrir de nuevo la boca Los perros de presa tienen la columna dividida longitudinalmente. Al morder, las dos hileras de huesos se cierran de atrás hacia delante como una cremallera, haciendo que no puedan volver a abrir la boca. Los perros de presa, al morder, se dislocan la mandíbula, haciendo imposible que puedan abrir de nuevo la boca etc, etc Aunque, sin duda alguna, la leyenda urbana más firmemente arraigada, peligrosa y absurda, es aquella que dice que los perros llegan a este este mundo con la única idea de tiranizar a todo ser viviente que en él habita. No escatimarán en esfuerzos hasta que todos los moradores de este planeta se hayan convertido en sus esclavos o en su comida. No nos podemos dejar engañar, los perros no piensan, ni tienen emociones, no sienten ni padecen. Tampoco tienen memoria, viven sólo en el instante presente. Y aunque esto último puede ser contradictorio no sólo entre sí, sino también con respecto a lo anterior, resulta que es la prueba irrefutable de lo que algunos acuñan como "dominancia" ¿Y ustedes?¿Qué otros mitos desproporcionados e hilarantes conocen?
  3. Lo siento, pero conforme me adentro en los entresijos del mundo de la educación canina parece que más malos ejemplos me encuentro y, tras ellos, mucha gente que por ignorancia, a veces por puro ego y otras simplemente maldad, tratan a sus mascotas como si fueran sacos de boxeo y no como lo que son. Eso es algo que personalmente me saca de mis casillas y ya que no puedo cambiar la mente de todas esas personas, al menos toca intentar hacer llegar el mensaje a todos los que pueda y así poner mi grano de arena para hacer que poco a poco avancemos en lo que a educación canina se refiere. Y es que hoy trataremos un tema que a los seres humanos nos encanta, pero curiosamente sólo nos gusta cuando somos nosotros los que lo infligimos. En esta ocasión toca CASTIGO Les dejo para empezar la versión resumida. Así el que no quiera leer tanto texto no se irá sin escuchar el mensaje y luego seguiré con un texto un poco más duro de lo habitual, pero es que me está costando dejar la subjetividad a un lado para centrarme en lo que quiero decir. Es verdaderamente curioso cómo viviendo en la era de la información, de los avances tecnológicos, de la globalización, sigamos manteniendo vivos los mismos tópicos, los mitos y las tradiciones absurdas de toda la vida. Y no sólo curioso es que los tópicos se mantengan sino que llegamos a crear algunos nuevos sólo para desechar los avances y seguir aferrándonos a "lo que se ha hecho/dicho siempre". Aquí llegamos a lo que se ha convertido en una moda para los fervientes defensores de los métodos punitivos y es algo que usan casi como su segundo comodín, pues el primero sería la dominancia y de ese ya hemos hablado largo y tendido. Supongo que habrán escuchado a alguien decir alguna vez que somos unos inconscientes porque "humanizamos a los perros". Esta inocente frase, que en un principio se utilizaba para hacer notar que no debemos tratar a nuestras mascotas como niños, pues no tienen las mismas necesidades y tampoco entienden las cosas como nosotros, se ha convertido en la excusa perfecta para maltratar física y psicológicamente a nuestras mascotas porque, como no son humanos y no los podemos tratar como tal, los tratamos, nunca mejor dicho, como perros. Irónicamente, tras esa "no humanización" de los perros viene el castigo, una de las formas favoritas de """educación""" utilizadas en exclusiva por los seres humanos. Como ya dije en una ocasión, es muy humano disfrutar aplicando un castigo, una droga que nos impulsa a tratar mal a los demás, nos hace sentir poderosos, no permite descargar nuestras frustraciones, hace subir nuestra autoestima... y que muy rara vez produce los resultados esperados. Pero a pesar de que sabemos que es así, seguimos erre que erre aplicando castigos y olvidándonos de lo más importante, la educación. Y ya si hablamos de las últimas tendencias, del "sé líder y domina a tu perro", apaga y vámonos Lo cierto es, y no se sorprendan por lo que voy a decir, que es IMPOSIBLE imponer o aplicar un castigo correctamente. Podemos intentarlo un millón de veces y nunca conseguiremos hacerlo bien. ¿Por qué no es posible aplicar correctamente un castigo? En primer lugar para que un castigo sea efectivo como tal debe ser inmediato, tiene que llevarse a cabo en el preciso instante que sucede la acción que queremos "corregir", no antes, ni después. De lo contrario el individuo no podrá relacionar directamente la acción con las consecuencias de la misma. Todo castigo debe ser justo, las consecuencias son directamente proporcionales a la acción a corregir. Si nos extralimitamos o nos reprimimos, no estaremos aplicando un castigo adecuado y es extremadamente difícil acertar en este sentido. El castigo debe ser consecuente, no vale con castigar una única acción. Hay que intervenir todas y cada una de las veces que se produzca el comportamiento indeseado. Algo verdaderamente complicado a menos que seamos omnipresentes. ¿Somos capaces de cumplir estos tres simples requisitos?¿Podemos estar siempre presentes para aplicar el correctivo correcto en el momento justo todas las veces que ocurre lo que queremos corregir? Como ya he dicho la respuesta es simple. NO Sin embargo lo hacemos, llegando a casos extremos en los que la obsesión por corregir lo que no queremos (Menudo ego desmedido el nuestro) nos pasamos todo el tiempo esperando a que el perro haga algo mal para castigarlo, llegando incluso a incitarlo si hace falta. Y se ven mucho dueños así, gente que va por la calle con un "Shhh, shhh, shhh" en la boca todo el tiempo que parece se van a desinflar, los típicos "No, no, no" acompañados de manotazos y patadas que salen por la tele, las escenas con gritos y reprimendas sin sentido en las que el perro no entiende una p** a mierda (con perdón) pero tras las cuales los dueños parecen quedarse muy a gusto. ¿Qué conseguimos con todo esto? Debemos entender que los castigos se basan en el miedo, el dolor y la evitación a estos. Se trata de inhibir una acción o comportamiento, de conseguir que el individuo al que aplicamos el correctivo tenga tanto miedo a las consecuencias que no lo haga. Eso no es enseñar, no estamos transmitiendo ningún conocimiento, no creamos nuevos patrones de comportamiento, simplemente estamos poniendo un límite artificial, un mal parche. En cuanto el castigo o la fuente de este desaparezcan o sean inferiores al estímulo que provoca el comportamiento indeseado, lo más probable es que éste vuelva a suceder igual o, probablemente, peor que antes. En este sentido debemos saber que un castigo mal aplicado (Todos) pueden ser un refuerzo para la acción que queremos corregir. Un ejemplo claro de esto son los casos en los que se trata de modo agresivo los casos de agresividad. ¿Qué conseguimos castigamos de manera contundente con un perro que se muestra agresivo? Pues que nos ataque, que es justo lo que queremos evitar. Y en ocasiones posteriores el perro será aún más agresivo porque anticipará nuestro ataque, entonces el castigo será más fuerte y será el cuento de nunca acabar. Este mismo ejemplo se ve con perros que no paran de ladrar. En este caso el perro ladra, el dueño le grita para que se calle, entonces el perro ladra más y el dueño grita más y no hay quien rompa ese círculo vicioso. Otra cuestión importante es que los perros, al no poder asociar el castigo a la acción que lo desencadena se centran en el único elemento común a todos ellos, TÚ. El dueño está presente en todos los castigos Por tanto, si el dueño no está no hay castigo y como no hay castigo no hay razón para portarse "bien" Y sí, si en alguna ocasión hemos pensado que parece que nuestro perro espera que nos demos la vuelta para hacer algo malo, es que efectivamente es así. Pero hay que puntualizar una cosa, el perro no está haciendo algo malo, porque en ningún momento le hemos enseñado, sólo castigado. Él no sabe que eso es malo, sólo que si nosotros estamos delante corre el riesgo de ser castigado ¿Por qué? Ni la más remota idea, pero por si acaso mejor no hace nada cuando lo miras. Esto último que he mencionado es un punto clave. De la misma manera que el perro es reacio e efectuar según qué comportamientos por miedo al castigo, este miedo también estará presente cuando tratemos de enseñarle (enseñar de verdad) algo nuevo. Por que no sabe qué le puede reportar ese nuevo comportamiento y, en caso de duda, mejor no arriesgarse a ser castigado de nuevo. Esta reticencia totalmente justificada a aprender cosas nuevas, por desgracia, posiblemente acabe con más castigos. Esto puede agravarse tanto que el perro llega a inhibir las conductas más propias de un perro incluyendo sus protocolos de comunicación, deteriorando las interacciones de éste con los humanos y con otros perros, derivando en miedo y ansiedad y esto es algo que puede volverse muy peligroso. Un ejemplo, basado en una experiencia reciente que tuve con una "experta" está relacionada con el gruñido. El gruñido es una valiosa herramienta de comunicación, puede tener múltiple significados y, aunque seamos tan ingenuos de pensar lo contrario, resuelve de manera pacífica muchísimos conflictos entre ellos ¿Para qué matarnos cuando basta un simple gruñido?. Pues bien, el caso va sobre un perro gruñón. Por supuesto, en lugar de intentar averiguar el por qué de ese comportamiento se recurrió al castigo para evitarlo. Tras un buen número de golpes correctivos (doy fe que con saña) se consiguió, efectivamente, inhibir este comportamiento. ¡Muy bien!¡Felicidades! hemos "enseñado" al perro a no gruñir. ¿Cual es el problema? En esta situación tenemos un estímulo, lo que tanto molestaba al perro (fuera lo que fuera), al que le seguía el gruñido (protocolo de comunicación /aviso) y la acción final resultante en caso de que el aviso no fuera suficiente, que es ni más ni menos que pasar al ataque. Con los castigos esta secuencia fue modificada, después del estímulo ya no hay protocolo de comunicación, así que, tras el estímulo desencadenante, tendremos un ataque directo sin ningún aviso. A base de golpes hemos corregido una conducta en principio inocua para convertir un perro gruñón en un peligro en potencia. Repito ¡Felicidades!¡Muy buen trabajo! Ahora toca un castigo aún peor para corregir este efecto secundario que no sabemos por qué se habrá producido ¿No es así? Así mismo, se crean asociaciones que pueden ir más allá, involucrando elementos del entorno, situaciones concretas, individuos... Llegando incluso a convertirse en algo generalizado: Y ahora mismo acabas de pensar en algún perro que conoces o viste alguna vez que muy probablemente pensaba así ¿O me equivoco? Por no mencionar lo más evidente que es que el castigo deja secuelas tanto físicas como psicológicas y en caso de excedernos podemos poner en grave riesgo la salud de nuestro perro. Aquí debemos hacer hincapié en uno de los mitos clásicos del mundo canino: "Mi perro sabe cuando ha hecho algo mal" ¿Cuántas veces hemos lo hemos oído o pensado?¿Qué hay de cierto en esto? Es una situación común. Llegamos a casa, nos acercamos al perro y notamos un comportamiento extraño en él, está esquivo, no se deja tocar, sale corriendo a esconderse, se va a "su sitio" sin decirle nada... e inmediatamente tenemos una revelación. A partir de ahí surgen las teorías, que mayormente apuntan a que el perro "sabe" perfectamente que ha hecho algo malo y él mismo se "castiga", tiene remordimientos, se arrepiente... Tras haber leído los párrafos anteriores tenemos muy claro que los perros NO entienden los castigos y, por tanto, estas afirmaciones no son posibles. Pero entonces ¿Por qué se comporta así mi perro? La respuesta a esto, lejos de ser tan prometedora como lo que argumenta el mito, es bastante desalentadora. El perro, efectivamente, hizo algo que nuestros cánones humanos consideran "malo". Él no entiende que eso está mal, por eso lo ha hecho sin más. Sin embargo, hay una cosa que sí entiende y ya la hemos dicho antes. Tú eres el elemento de castigo. El perro puede haber perpetrado su concienzudo acto de maldad hace horas, sin embargo sólo se ha sentido "culpable" cuando has llegado donde estaba él. Esto sólo nos demuestra una cosa y es que el perro tiene auténtico terror de lo que su dueño puede llegar a hacerle y sólo con vernos ejecuta una serie de maniobras desesperadas para apaciguar nuestra ira. ¿De verdad ésta es la forma en que queremos educar a nuestro perro?¿Rompiendo deliberadamente el vínculo afectivo que nos une a nuestro mejor amigo?¿Convirtiéndonos en su peor pesadilla? En esta ocasión no va a haber ningún consejo, ninguna conclusión. Si he escrito este tema es para reflexionar, para que cada uno llegue a la conclusión por sí mismo. Nuestros perros se desviven por nosotros ¿De verdad los estamos tratando como se merecen?
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