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  1. En esta ocasión vamos a dejar un poco de lado la línea habitual de artículos en los que tratamos temas directamente relacionados con el perro para movernos en un plano paralelo en el que, por una vez, hablaremos de nuestra seguridad. Realmente no es algo para lo que exista una fórmula universal ni un infalible esquema de actuación que nos sacará siempre del apuro. Lo único que podemos aseverar es que si alguna vez llegas a encontrarte en una situación de este tipo, ten por seguro que estás en problemas. La primera recomendación y la más obvia es que nunca deberíamos llevar a ningún perro a un estado tal que sienta la necesidad de atacarnos, pero como eso no siempre depende de nosotros, vamos a centrarnos en algunas recomendaciones que pueden salvarnos si tenemos la suficiente sangre fría como para ponerlas en práctica de manera satisfactoria. Estadísticamente, se producen más y peores ataques durante la noche. La falta de visibilidad hace que nos metamos sin darnos cuenta en lugares donde no deberíamos estar y la oscuridad también juega un papel importante haciendo que el perro se sienta amenazado. Es por esto que la primera recomendación será pasear siempre de día con buena iluminación y, en caso de tener que salir de noche, ir con cuidado de dónde nos metemos. La segunda recomendación también es bastante obvia, pero también resulta la más complicada de cumplir, pues en una situación de este tipo, mantener la calma en todo momento no es tarea fácil. Echar a correr puede precipitar el ataque, así como los movimientos bruscos, gritos y cualquier acción que pueda hacer pensar al perro que somos una amenaza aún mayor de lo que ya creía. Aunque en situaciones de estrés extremo es muy probable que el perro no se percate de gran parte de las cosas que suceden a su alrededor, debemos hacer un esfuerzo por exhibir todas las señales de calma posibles. No avanzaremos hacia él, sino que retrocederemos despacio, sin mantener contacto visual, apartando la mirada, ladeando la cabeza e incluso colocándonos de costado, nunca de frente hacia el perro. Otras señales de calma que podrían resultarnos de utilidad serían bostezar, la versión humana de olfatear el suelo, que es hacer ver que prestamos atención a cualquier otra cosa (mirar el móvil, juguetear con la ropa...) Sobra decir que cualquier intento por nuestra parte de asustarlo para disuadirlo o ahuyentarlo sólo empeoraría la situación. En caso que nada de lo anterior nos ha dado resultado, estamos, irremediablemente, en un grave aprieto. Si tenemos a nuestro alcance algún elemento que podamos utilizar de "pantalla", como un paraguas, un bolso, mochila, etc, podemos ponerla entre el perro y nosotros, pero nunca de forma amenazante. La idea es que sea un obstáculo que nos pueda dar unos segundos extra recibiendo el ataque por nosotros en caso de necesidad. Al mismo tiempo podría hacernos parecer más "grandes", haciendo así que el perro se lo piense mejor antes de llevar a cabo el ataque. Un zapato, chaqueta, bolso... puede ser también algo que podamos utilizar para que el perro muerda en lugar de a nosotros, aprovechando ese margen de tiempo que acabamos de ganar para movernos hasta un sitio seguro, que será principalmente uno al que el perro no pueda acceder, el interior de un coche, vivienda, edificio, cercado... o en su defecto un lugar elevado al que no pueda encaramarse, el techo de un coche, un árbol, un muro... Poniéndonos en el peor de los casos y si no contamos con nada con qué protegernos o entretenerlo ni lugar alguno donde refugiarnos o, si no hemos podido siquiera llegar a planteárnoslo porque ya nos ha embestido, los puños permanecerán siempre cerrados y con nuestros brazos nos protegeremos el cuello, la cara y el pecho. De tener que recibir una mordida, el antebrazo o la espinilla son los lugares donde las lesiones resultarán menos graves. Una mordida en el muslo podría dar lugar a una hemorragia considerable. Cuanto más firme y sólida sea la mordida menos daños se producirán y es aquí cuando mantener la calma se vuelve vital. Debemos tener la suficiente sangre fría como para resistir la tentación de apartarnos o liberarnos, porque con eso sólo conseguiremos causar más daños. Si el perro no nos suelta y tiramos para soltarnos, desgarraremos nuestra propia carne en el intento. El agua o los sprays (pimienta para defensa personal o incluso un desodorante) podrían resultar de utilidad como elemento de último recursos para conseguir que el perro nos suelte. Si contamos con ayuda, la otra persona podría intentar que el perro nos deje levantándolo por las patas traseras. En el 90% de los casos, al llevar a cabo esta acción, el perro abrirá la boca para centrarse en la amenaza que le ataca por la espalda. No obstante es una acción peligrosa ya que el perro girará para lidiar con su nuevo "atacante". Cualquier intento de separar al perro con métodos violentos sólo conseguirán afianzar aún más la mordida o dar lugar a agresividad redirigida. Como ya dijimos en un primer momento, no hay ninguna receta 100% efectiva que podamos seguir, pero la calma será siempre el pilar de todo. Probablemente al vernos inmersos en una situación de este tipo no nos paremos a pensar en todo lo que hemos dicho, pero quizá sí que podamos recordar algo que nos pueda ser de ayuda.
  2. Escrito por Caens Elegans, de dogbehaviorscience, y traducido por Antonio Hernández, de Calmadogs, nos llega un pequeño artículo sin desperdicio que tiene como destinatario a alguien que ya conocemos más que de sobra
  3. Alba Benítez, fundadora de SimiperroHABLARA, ha escrito un artículo que se aleja completamente de lo que suelo compartir en relación a educación/salud canina pero que realmente ha hecho que se me encienda no una sino un millón de bombillas, no sólo porque el contenido es, para mí, toda una revelación, sino porque es algo que me resulta extrañamente cercano. Charles Figley fue quien puso nombre, en 1995, a un mal que afecta significativamente a todos aquellos que trabajan en el cuidado de otros, intentando mejorar su futuro, viviendo en primera persona su sufrimiento durante el proceso. Éste fue acuñado como "Compassion Fatigue" (Fatiga por Compasión o Desgaste por Empatía). Es un concepto dentro de la Psicotraumatología asociado con el "coste" de cuidar de otros que padecen sufrimiento físico o emocional y se considera una forma de estrés traumático secundaria. Aunque también se da entre los profesionales de la salud humana, es más acusado si cabe entre aquellos que trabajan en y por el bienestar de otros animales, ya sean veterinarios, etólogos, educadores, voluntarios o simplemente personas implicadas o relacionadas con el perros, gatos, etc, aquellos cuya empatía e implicación suelen hacer que sean más capaces y, al mismo tiempo, mucho más propensos a sufrir este tipo de trastornos. Este tipo de personas son más proclives a sufrir fatiga por compasión al no existir una vía de comunicación directa con aquellos a su cuidado (A un humano puedes explicarle cuál es su situación y cómo hay que actuar para ponerle remedio ¿Cómo hacer eso con un perro o un gato?), estar en muchas ocasiones obligados a lidiar con otros "humanos" que no tienen las mismas prioridades en relación al bienestar (Propietarios irresponsables, organismos que sólo velan por sus intereses... ) y en otros simplemente por compartir con pacientes y propietarios el dolor y preocupación de la situación que están atravesando. El burn-out (estado de agotamiento físico, emocional y mental causado por involucrarse en situaciones emocionalmente demandantes durante un tiempo prolongado), es un proceso progresivo más que un estado que afecta negativamente la resiliencia (capacidad para recuperarse de situaciones adversas) pudiendo llegar a una fase crónica. Éste último puede hacernos más susceptibles de sufrir fatiga por compasión que, por el contrario, es un estado de aparición abrupta y aguda, avisándonos imperativamente que hay que realizar cambios importantes cuanto antes. Los signos clínicos más comunes de la Fatiga por compasión se engloban en tres grupos cuyos síntomas coinciden con los del estrés post-traumático. Re-experimentación (revivir, recordar constantemente situaciones dolorosas con una gran carga emocional) Actitudes de distanciamiento y embotamiento psíquico Hiper-activación (arousal): estado de tensión o alerta permanente, y reactividad. Este mal silencioso puede llevar a la depresión y el pasado Septiembre se cobró la vida de la doctora Sophia Yin, una de las grandes profesionales en el ámbito del comportamiento canino de nuestro tiempo, que se quitó la vida a los 48 años, en uno de los puntos álgidos de su carrera, pillando por sorpresa al mundo y abriéndonos los ojos sobre la importancia de este mal. De hecho, observando diferentes estudios realizados en EEUU o Reino unido, los veterinarios y trabajadores de refugios de animales tenían la tasa de suicidio más alta (llegando al cuádruple) en comparación con trabajadores de otros colectivos profesionales. Los que me conocen, a estas alturas ya habrán atado cabos y sabrán por qué he sentido la necesidad de publicar esto http://simiperrohablara.com/2015/04/29/fatiga-por-compasion-desgaste-por-empatia-burnout/ http://mys.matriz.net/mys17/17_5.htm
  4. Desde Freedogz nos hacen llegar un artículo interesantísimo disponible en varios idiomas (español incluido) que nos relata con bastante detalle qué ocurre bajo el collar de un perro. http://www.freedogz.be/equipment/image/data/pdfs/posters_ES_web.pdf Incluso la propia Turid Rugaas en su día ya nos explicó este mismo tema http://www.freedogz.be/equipment/index.php?route=information%2Finformation&information_id=20
  5. Tanto escribir sobre perros, comportamiento, adiestramiento, etología.... va siendo hora de tener un hilo fijo con toda aquella literatura recomendada que tratan sobre estos temas para tener una referencia sobre qué consultar en caso de querer profundizar aún más. Empiezo con unos pocos y quien conozca o haya leído algún otro y pueda dejarnos una pequeña reseña, que no dude en hacerlo ¡No lo mates .... enséñale! Una obra ya con algunos años a sus espaldas en la que Karen Pryor nos expone de manera clara y concisa las bases del adiestramiento aplicando el moldeado, el reforzamiento positivo y técnicas de modificación de la conducta. Uno de los grandes puntos de este libro es que todo se trata en general, no centrádose única y exclusivamente en nuestros amigos de 4 patas, haciendo más fácil de entender ciertos conceptos al poner ejemplos aplicados, por ejemplo, en humanos Aprendizaje y mente animal Nuevamente Karen Pryor nos enseña sobre adiestramiento, esta vez centrándose en el uso del Clicker Dominancia ¿Realidad o ficción? Las arcaicas teorías sobre la dominancia, que tanto daño han hecho a nuestros amigos de cuatro patas y que hace ya décadas que fueron desechadas, son puestas en evidencia de manera elocuente y amena por Barry Eaton en este libro para que podamos entender de una vez por todas que, lejos de lo que se dice, ni nuestro perro ni ningún otro tratan de "dominarnos" El lenguaje de los perros. Las señales de calma Sin duda el más famoso de los escritos de la etóloga de origen noruego Turid Rugass que también ha publicado otros libros más específicos sobre educación canina como "¿Qué hacer cuando mi perro ladra?" o "¿Qué hacer cuando mi perro tira de la correa?" entre otros. En base a años de observación, en él nos descubre un nuevo mundo en lo que se refiere a la comunicación con nuestros perros, de manera simple y con ejemplos claros, nos abrirá los ojos, permitiéndonos una comunicación más estrecha y eficaz con nuestros amigos. NOTA: Aún más interesante si se complementa con su DVD Al otro extremo de la correa Este libro es sin duda uno de los más amenos que podemos leer sobre nuestros amigos de cuatro patas. De manera divertida y cercana Patricia B. McConnell, nos acerca a la realidad sobre lo que ocurre con nuestros perros en casa, los errores que cometemos y los problemas que resultan de esta extraña relación entre cánidos y homínidos Manual de Comportamiento Canino Algo antiguo, pero sin duda alguna aún sigue siendo una de las mejores referencias que recoge las diferentes expresiones del lenguaje canino. Un clásico de Roger Abrantes que conviene tener a mano. Tu perro piensa y te quiere En nuestro país, aunque parezca mentira, también tenemos grandes figuras dentro del mundo canino y Carlos Afonso López García, fundador de la escuela Educan y quien dio forma al adiestramiento canino cognitivo-emocional nos presenta, en su último libro, una visión más cercana de los perros, unos seres extraordinarios que nos quieren, desean ser nuestros amigos, son capaces de entender situaciones complejas y de solucionar difíciles problemas. No tiene sentido seguir explicando su comportamiento y entrenarlos con bases conceptuales obsoletas Do as I Do. Haz lo que yo hago La italiana Claudia Fugazza nos presenta una nueva técnica técnica en el entrenamiento en positivo basada en el aprendizaje social. El perro utiliza las habilidades cognitivo-sociales para aprender nuevos comportamientos a través de la imitación. Sólo con observar las acciones que realiza el propietario, el perro consigue replicarlas. Este método de entrenamiento que nos explica Claudia Fugazza pretende demostrar que existen otras técnicas de entrenamiento posible aparte del condicionamiento clásico y operante. Genios: Los perros son más inteligentes de lo que pensamos Brian Hare, junto a Vanessa Woods, nos ofrece un interesante recorrido por todo lo referente a la inteligencia canina, trayéndonos los descubrimientos más recientes en este campo de una manera sencilla y amena que todos podremos entender.
  6. Hola. En este canal van subiendo vídeo conferencias sobre adiestramiento y etología caninos. Muy recomendable: https://www.youtube.com/user/Udols
  7. Derechos de los animales que debes conocer y respetar Porque ellos también tienen derechos, conoce aquí los más importantes… ¿Sabías que el 10 de diciembre de 1997 se comenzó a conmemorar el Día Internacional de los Derechos de los Animales? Desde entonces, se busca lograr que las personas reflexionen sobre el respeto que debe otorgarse a todos los seres y no solamente a los humanos. Y es que, como bien lo menciona un portal, teniendo en consideración que el respeto hacia los animales por el hombre está íntimamente ligado al respeto de los hombres entre ellos mismos, la liga internacional de los Derechos de los Animales, proclamo el 15 de octubre de 1978 la Declaración Universal de los Derechos de los Animales, la cual fue posteriormente aprobada por la ONU y la UNESCO. A lo largo de estos años, se ha recibido el apoyo de organizaciones provenientes de países de todo el mundo como Reino Unido, Holanda, Francia, la República Checa, Alemania, Polonia, Chipre, Canadá, Estados Unidos, México, Argentina, Brasil, India y Filipinas, convirtiendo a esta fecha en un referente a lo largo de todo el planeta. En este sentido, hemos recopilado los 14 puntos sobre esta declaración de los derechos de los animales, y te invitamos a que tú también los tomes en cuenta, recuerda que para vivir en completa paz, todas las especies debemos estar en armonía: Artículo 1º Todos los animales nacen iguales ante la vida y tienen los mismos derechos a la existencia. Artículo 2º a) Todo animal tiene derecho al respeto. b) El hombre, no puede atribuirse el derecho de exterminar a otros animales o de explotarlos violando ese derecho. Tiene la obligación de poner sus conocimientos al servicio de los animales. c) Todos los animales tienen derecho a la atención, a los cuidados y a la protección del hombre. Artículo 3º a) Ningún animal será sometido a malos tratos ni a actos crueles. b) Si es necesaria la muerte de un animal, ésta debe ser instantánea, indolora y no generadora de angustia. Artículo 4º a) Todo animal perteneciente a una especie salvaje, tiene derecho a vivir libre en su propio ambiente natural, y a reproducirse. b) Toda privación de libertad, incluso aquella que tenga fines educativos, es contraria a este derecho. Artículo 5º a) Todo animal perteneciente a una especie que viva tradicionalmente en el entorno del hombre, tiene derecho a vivir y crecer al ritmo y en las condiciones de vida y de libertad que sean propias de su especie. b) Toda modificación de dicho ritmo o dichas condiciones que fuera impuesta por el hombre con fines mercantiles, es contraria a dicho derecho. Artículo 6º a) Todo animal que el hombre ha escogido como compañero, tiene derecho a que la duración de su vida sea conforme a su longevidad natural. b) El abandono de un animal es un acto cruel y degradante. Artículo 7º Todo animal de trabajo tiene derecho a una limitación razonable del tiempo e intensidad del trabajo, una alimentación reparadora y reposo. Artículo 8º a) La experimentación animal que implique un sufrimiento físico o psicológico es incompatible con los derechos del animal, tanto si se trata de experimentos médicos, científicos, comerciales, como toda otra forma de experimentación. Artículo 9º Cuando un animal es criado para la alimentación debe ser nutrido, instalado y transportado, así como sacrificado, sin que de ello resulte para él motivo de ansiedad o dolor. Artículo 10º a) Ningún animal debe ser explotado para esparcimiento del hombre. b) Las exhibiciones de animales y los espectáculos que se sirvan de animales son incompatibles con la dignidad del animal. Artículo 11º Todo acto que implique la muerte de un animal sin necesidad es un biocidio, es decir, un crimen contra la vida. Artículo 12º a) Todo acto que implique la muerte de un gran número de animales salvajes es un genocidio, es decir, un crimen contra la especie. b) La contaminación y la destrucción del ambiente natural conducen al genocidio. Artículo 13º a) Un animal muerto debe ser tratado con respeto. b) Las escenas de violencia en las cuales los animales son víctimas, deben ser prohibidas en el cine y en la televisión, salvo si ellas tienen como fin el dar muestra de los atentados contra los derechos del animal. Artículo 14º a) Los organismos de protección y salvaguarda de los animales, deben ser representados a nivel gubernamental. b) Los derechos del animal deben ser defendidos por la Ley, como lo son los derechos del hombre. Fuente: De10.mx
  8. Los perros distinguen los diferentes componentes del habla humana ¿Tu perro obedece inmediatamente a una orden y responde por su nombre? Aunque muchos dirían que su mejor amigo entiende todo, lo que en realidad hace el cerebro canino es diferenciar entre los sonidos del habla y la manera de expresarse. Según un nuevo estudio, el can atiende no solo a la persona que le da la orden y cómo se la da, sino también a lo que le dice. Cuando escuchamos a una persona hablar no solo percibimos el contenido verbal, sino también la información relacionada con el orador, como su sexo, el estado emocional, la identidad, la personalidad, etc. Distinguimos los diferentes componentes del discurso a través del hemisferio derecho, especializado en emociones, sentimientos, y habilidades visuales y sonoras no verbales, entre otras; y el izquierdo, que se ocupa del lenguaje articulado, la discriminación fonética, y la memoria verbal. Los animales también responden a estas tendencias del lenguaje utilizado por cada especie, pero ¿qué pasa con los animales que han estado expuestos al lenguaje humano durante su domesticación? Científicos británicos demuestran por primera vez que los perros son también capaces de diferenciar y procesar los diferentes componentes del habla humana. La información percibida por un oído se procesa en el hemisferio opuesto del cerebro Los experimentos desarrollados revelan que, al escuchar el mismo tipo de información, las tendencias hemisféricas de los canes son paralelas y en líneas generales comparables a las de los humanos. "Aunque no sabemos cuánto entienden los perros del discurso, sí hemos podido comprobar que muestran tendencias cerebrales opuestas al contenido verbal y a la información relacionada con el orador”, señala a Sinc Victoria Ratcliffe, investigadora en la Universidad de Sussex (Reino Unido). Investigaciones previas realizadas en oyentes humanos ya habían confirmado que la información percibida por un oído se procesa en el hemisferio opuesto del cerebro. “La mayoría de los humanos oímos el contenido verbal del discurso desde el oído derecho, porque el hemisferio izquierdo del cerebro está más especializado en procesar la información verbal”, explica la autora principal del estudio que se publica hoy en Current Biology. ¿Cómo oyen los perros? Para comprobar la forma en la que los perros procesan el sonido, los científicos instalaron dos altavoces digitales a un metro y medio de cada lado del perro para que, al liberar el sonido, este entrara a la vez en cada oído. Durante el experimento, realizado con 25 perros, los científicos enviaron diferentes señales, dando en unas más importancia al contenido verbal y, en otras, a aspectos como la entonación. Cuando los canes oyeron órdenes familiares en las que el significado de las palabras fue más obvio, estos giraron su cabeza hacia la derecha mostrando actividad en el hemisferio izquierdo del cerebro. La percepción del habla humana por parte de los perros podría haberse desarrollado durante el proceso de domesticación Por otra parte, cuando los científicos exageraron la entonación (información relacionada con el orador) de alguna de las señales, los perros mostraron una mayor tendencia en el hemisferio derecho. “Al inhibir el contenido verbal, aumentó la importancia de la información propia del orador”, apunta Ratcliffe. “Esto implica que procesan los componentes del habla por separado, y sugiere que el hemisferio izquierdo del cerebro es más activo para procesar información fonética o verbal del discurso y el hemisferio derecho es más activo en procesar información relacionada con el orador en la señal”, subraya la investigadora. Según el estudio, la percepción del habla humana por parte de los perros podría haberse desarrollado durante el proceso de domesticación, “lo que podría ser un caso de evolución convergente”, indica Ratcliffe que añade que también podría ser una característica ancestral compartida por otros mamíferos. Los científicos sugieren realizar otros experimentos con animales domesticados (como caballos) y no domesticados (como lobos en cautividad) que hayan estado expuestos al habla humana a lo largo de su evolución. Fuente: SINC Referencia bibliográfica (del autor): Ratcliffe et al.: "Orienting asymmetries in dogs' responses to different communicatory components of human speech" Current Biology 26 de noviembre de 2014
  9. Todos hemos oído hablar del estrés, de sus efectos, de cómo se ha convertido en uno de los grandes males de la sociedad moderna pero realmente ¿Qué sabemos acerca del estrés? El estrés es una respuesta fisiológica del organismo en el que entran en juego diversos mecanismos de defensa para afrontar una situación de alta demanda. Prácticamente cualquier cosa que ejerza algún efecto sobre el perro le generará estrés en mayor o menos medida. Tenemos que diferenciar en este sentido entre eustrés y distrés Eustrés Consecuencias positivas para el sujeto sometido a estrés Distrés Consecuencias negativas para el sujeto sometido a estrés Tendemos a centrarnos sólo en el segundo tipo, olvidándonos del primero que, lamentablemente, está más presente de lo que imaginamos. En sí el estrés no es ni bueno ni malo y es, sin ninguna duda, necesario. Es la herramienta que nos permite anfrontar los cambios, nos mantiene alerta, nos mantiene "vivos" (en todos los sentidos). No podemos vivir sin estrés, el gran problema que se nos presenta es que hay que tener "medios" para gestionarlo adecuadamente. Un perro puede (y debe) enfrentarse a continuas situaciones que le provoquen estrés, siempre y cuando tenga tiempo y medios para recuperarse de ellas. Bien es cierto que cada individuo es un mundo y el estrés que puede soportar y lo rápido que se puede recuperar de él varían enormemente de un perro a otro. Para hacernos una idea orientativa, el cortisol, liberada de manera natural en respuesta al estrés (entre otras hormonas) tarda una media de 20 a 30 minutos en volver a niveles basales después de un incidente de estrés puntual. En un entorno de estrés constante, los niveles de cortisol nunca terminarían de bajar y se produciría un efecto acumulativo hasta llegar al punto de sufrir estrés crónico, o como se le conoce normalmente, ansiedad. Tanto en los casos de distrés, alta exigencia, atmósferas nocivas, técnicas de "educación"/"adiestramiento" inadecuadas... como de eustrés, excitación contínua, juegos fuera de control, acciones repetitivas, compulsivas (pelota, pelota, pelota)... podemos llegar, por situaciones que nosotros como dueños provocamos, junto a una mala gestión del estrés (por diversos factores, tanto físicos como ambientales), a un problema de ansiedad que de lugar a fobias, estereotipias, agresividad, comportamientos destructivos... reduciendo tanto la calidad como la esperanza de vida de nuestro amigo de cuatro patas. Sobra decir que para un perro que ya presente estos problemas el estrés es crítico a la hora de no empeorar los síntomas y hacer lo posible por ayudarle a drenar la ansiedad, uno de los primeros pasos para enfrentarse a sus problemas. En la gestión del estrés entran en juego innumerables factores, uno de los más desconocidos o ignorados es uno del que hablamos hace muy poco, la castración. Tanto la testosterona en los machos como los estrógenos en las hembras, han probado tener la función de ansiolíticos naturales que segrega el propio organismo. Un individuo sin los órganos sexuales que producen dichas hormonas no tendrá este mecanismo para hacer frente al estrés y, por tanto, su nivel de tolerancia frente a este probablemente será menor y su tiempo de recuperación mayor que el de un individuo "entero". Yerkes Y Dodson ya ilustraron con su ley la importancia de mantener un nivel adecuado de estrés y su relación con el rendimiento, el aprendizaje y, bueno, en cierto modo con la felicidad al fin y al cabo. Conocemos de sobra el lado derecho de la curva, cuando el estrés es más del que puede ser gestionado, cuando aparece la ansiedad y con ella todos los efectos negativos que tanto tenemos, hasta un punto que de continuar esa situación podemos llegar al "bloqueo". El lado izquierdo es el gran olvidado, sin estrés hablamos de apatía, de depresión ¿Por qué hacer algo si no merece la pena, si no supone ningún reto? Y justo entre esos dos, el punto óptimo donde se es plenamente funcional, donde el nivel de aprendizaje y la motivación son óptimos. Nuestra influencia es determinante en todos los aspectos, creamos perros ansiosos y reactivos por el alto nivel de estrés al que los sometemos. No se trata ni mucho menos de eliminar completamente el estrés de la vida de nuestro amigo, eso es imposible y, como ya hemos dicho también sería negativo, principalmente porque el día que se presente una situación mínimamente estresante, no sabrá cómo gestionarla adecuadamente y, evidentemente, ya sabemos lo que ocurre en el caso contrario. Debemos buscar el punto medio, no ser nosotros una gran fuente de estrés para nuestro, ni tampoco aislarlos en una burbuja para (sobre)protegerlo, en el punto "medio" está la clave que le permitirá a nuestro amigo ser, y me tomaré la libertad de utilizar en esta ocasión un término tan vejado, un perro EQUILIBRADO. A lograr este fin nos ayudarán varias cosas: Primero, entender a nuestro perro, hacer caso a sus señales para saber cómo se encuentra, qué necesita y actuar en consecuencia. No podremos hacer nada o actuaremos incorrectamente si no sabemos qué estresa a nuestro perro, cuándo y en qué medida (Obsesionarse tampoco, que ya me los veo venir ) En segundo lugar, proporcionarle vías que le permitan drenar todo el estrés acumulado, paseos de calidad, en los que pueda oler, socializar, correr, saltar... desahogarse siendo él mismo. La rutina es importante para un perro, lo predecible no es estresante, da seguridad saber que tenemos un momento para comer, para salir, para dormir... Pero cuidado, también necesitamos algo que nos active, mantener una rutina de horas de paseo no significa hacer exactamente lo mismo y pasar siempre por los mismo lugares, tener experiencias nuevas que nos ilusionen para no aburrirnos. El ejercicio, pero no el físico, sino el mental, los olores nuevos, los juegos, los retos (sin pasarse de exigencia). El esfuerzo físico también sirve para reducir el estrés al segregar nuestro cuerpo endorfinas mientras lo realizamos, pero NO es un fin en si mismo, éste se realiza mientras paseamos, mientras jugamos, mientras afrontamos retos... el ejercicio por el ejercicio, sin motivación, sin diversión, es otra fuente de estrés, no una forma de reducirlo Y por supuesto "entrenar", el umbral de tolerancia puede aumentar o disminuir y está en nuestra mano que nuestro perro aprenda poco a poco a gestionar mejor situaciones más estresantes (y una vez más lo diré, siempre sin pasarse ) P.D. Quiero hacer un último inciso con una de las herramientas de las que ya hablamos en una ocasión, la thundershirt (y análogos), así como fármacos ansiolíticos y otros remedios en ese sentido debido a una situación que he podido constatar recientemente. Aunque el uso continuado de la thundershirt, no en el resto de casos, no es de por sí peligroso ni tiene efectos secundarios a priori, como ya dijimos en su día, esta herramienta se enfoca en reducir la ansiedad, en ayudar a nuestro perro a gestionar parte ese estrés que antes no le era posible mientras trabajamos con él para superar el problema que le aqueje. Sin embargo, llegados a un punto en que la terapia está completa o próxima a finalizar, podemos pecar de ser un poco "paranoicos" y llevar su estado más allá de lo que pretendíamos, hasta desde muy avanzado en el margen izquierdo de la gráfica, hasta el extremo opuesto en el lado izquierdo. Bien es cierto que es preferible trabajar más cerca de la ausencia de estrés que a la inversa, pero también tengamos en cuenta que estamos trabajando y un perro demasiado apático no aprenderá ni responderá tan rápido como uno adecuadamente motivado.
  10. En 2012 Anchorhold Films y Tower Hill produjeron este interesante documental que nos habla del controvertido y obsoleto concepto de "perro alfa" surgido allá por la década de los 40 del siglo pasado pero que sigue siendo tan popular entre propietarios y "profesionales". En él nos transmitirán sus conocimientos y conoceremos las opiniones de grandes profesionales del sector, así como a integrantes de la postura opuesta y seremos nosotros los que, al final, tendremos que pararnos un momento y reflexionar sobre lo que hemos visto. La traducción de este documental ha sido realizada por Luis Gómez, integrante junto a Pere Saavedra del equipo humano de Yes&Click®. Dado el reciente fallecimiento de una de las personas que más aparecen en él y una de las que más ha luchado para hacer evolucionar el mundo del adiestramiento y educación canina, la doctora Sophia Yin, éste vídeo ha sido dedicado a ella
  11. Hemos hablado muchas veces acerca de este tema y casi siempre trabajamos con casos hipotéticos o ajenos a nosotros, así que en esta ocasión los protagonistas de este curioso vídeo han querido ofrecernos una experiencia sufrida en carne propia. Sin ningún perro en escena, serán los propios humanos los que tomen los papeles de adiestradores y adiestrados. En ambos casos se utiliza el moldeado libre, o al menos una especie de moldeado libre, es decir que se deja a los individuos actuar libremente y se van marcando, siempre en el instante preciso, las conductas que queremos conseguir o evitar. Para eso han utilizado, en el primer caso, un simple clicker (previamente cargado :lol:) con el que se le irá indicando al sujeto de pruebas qué movimientos o conductas son los correctos hasta que por sí mismo acabe llegando al objetivo deseado, llevando a cabo la conducta o el ejercicio que queríamos enseñarle. En el otro supuesto se han centrado en un enfoque totalmente contrario en el que se castiga todas las conductas que no coinciden con lo que buscamos, de tal forma que finalmente la única opción para evitar ser corregido es hacerlo de la forma correcta y sin errores a la primera. Para este fin se ha utilizado un collar de impulsos eléctricos, de esos que tanto nos han dicho que no causan ningún dolor. El objetivo, algo que las víctimas del experimento no saben, es conseguir que el individuo a adiestrar se coloque de pié, detrás de una silla que ha sido estratégicamente colocada en medio de la sala. Veamos cómo le va a nuestros adiestradores con sus homínidos de prueba
  12. Hola. Adjunto dos enlaces a dos páginas web que se dedican a analizar los piensos para los perros. Están en inglés. Una de ellas es: Dog food Advisor Y la otra: Dog Food Analysis Saludos.
  13. Hola. Ayer sucedió algo inesperado, grave debido a la diferencia sobretodo de tamaño de los implicados, pero afortunadamente no fue a más. Se dice que los perros nos conocen mejor que nosotros mismos, y que perdonan rápido. Cuánta razón llevan esas palabras. Mucha más de la que nos podremos llegar a imaginar, quizás, porque al ser humano le falta (nos falta) explorar nuestro lado más animal. Animal no es sinónimo de salvaje/violento/agresivo, animal es sinónimo de natural, de ser quien eres en todo momento, de aprovechar el momento, de aprovechar la vida...; de correr, saltar, jugar como cuando eras un niño aunque tengas ahora 70 años o más. Da igual. Al perro le da igual qué edad tengas, en qué trabajes; lo único que le importa eres TÚ, en mayúsculas sí, sin apariencias, sin ningún telón que tape tu personalidad, la real, la verdadera, la que te define. Saben cuándo estás dolido, y saben bien cuando te sientes mal por algo que ellos han hecho. Pero con esos ojos tan nobles parece que te digan: entiéndeme; necesito aprender, y necesito que tú me enseñes. Aunque pase algo malo, bueno, pasó; hay que seguir adelante. Perdonan, y siguen. Habrá que trabajar sí, pero que quede sólo en eso, en un mal momento. Por supuesto, hay que entender el origen del problema para ver en qué nos equivocamos con la educación del perro, pero no anclarse en ese día, en esos minutos porque sino el animal lo nota. Y al notarlo lo que ocurre es que se empeoran aún más las cosas. (Gracias Shiba por los consejos). Hay que recordar que, después de la tormenta siempre viene la calma. Siempre.
  14. Hacer ejercicio físico debe ser un entretenimiento que ayude al perro a mantener un estado de salud óptimo. Los paseos serán más o menos largos dependiendo de la estación del año en la que nos encontremos, y también del propio perro. El paseo ideal sería aquel en el que el perro puede interactuar con otros perros: olerse, jugar,... También debe de poder estar un rato suelto, caminando sin correa. Pero si no se puede, por los motivos que sean, es importante que la correa siempre esté suelta, pues si está tensa el perro lo notará y el paseo va a ser un desastre. Pero no hablaremos del paseo, sino de los deportes de competición, como el agility, disc dog, etc. En todos estos deportes es sumamente importante que: Haya motivación. Tanto el perro como el humano deben de estar motivados para practicarlo. Como decía Shiba en otro post: ejercicio por ejercicio... no sirve. El perro tiene que sentir que realmente está jugando; o sea, que sepa que está trabajando sí, pero que es un trabajo divertido, con chuches, con palabras de ánimo, con ''muy bien'', ... esas cosas. Siempre utilizando el refuerzo positivo. Buena salud. Es evidente. Si el animal no está en buen estado de salud, no podrá practicarlo. Ha de estar en su peso ideal. Sobretodo los perros grandes, es muy importante que estén en su peso, pues al saltar, las patas han de soportar todo el peso del perro, además del impacto de la caída. Un perro que tenga sobrepeso podría sufrir fracturas. Cuidados en el hogar. La buena alimentación es muy importante para mantener unos huesos y músculos sanos. Aunque practique deporte, los paseos no tienen por qué suprimirse; lo que sí que se hace es acortarlos, o el día que haya entreno no se pasea, pero... suprimirlos definitivamente no. Lo que no debemos olvidar jamás es que tanto el humano como el perro forman un equipo, y que no somos nada sin el perro. No se trata de ganar o perder, sino de hacer algo divertido con tu mejor amigo peludo. No son pocas las personas que sólo piensan en ganar, algo que les lleva a sobre-entrenar (no sé si existe esta palabra) al perro, a obligarlo a hacer más ejercicio del recomendado. Con esto muchas veces lo que se consigue es que no pueda terminar la temporada, motivo de más para que el humano se frustre y vuelva otra vez a empezar la rueda... hasta que el perro se fractura una pata, por ejemplo. Y eso. Si al perro no le gusta, pues no se le obliga. Pero si le gusta, y a ti también te gusta: a seguir.
  15. La genial Turid Rugass nos sorprende una vez más con su visión de los perros. En esta ocasión tendremos la ocasión de escuchar lo que tiene que decirnos de una etapa tan importante y "caótica" como lo es la adolescencia en la vida de nuestros compañeros de cuatro patas
  16. Los perros y gatos en su estado salvaje llevan una dieta muy similar. De hecho, casi se podría decir que comen lo mismo: animales. Los dientes de los perros están diseñados para romper entre pequeños y medianos huesos (como por ejemplo, el de las gallinas), mientras que los de los gatos son muy eficaces a la hora de romper huesos finos, como el de los roedores. Ninguno de los dos es herbívoro, sino carnívoros; y en el caso de los felinos si se le da una dieta vegetariana no tardarán en tener graves problemas de salud (enlace: http://www.taringa.net/posts/info/17051658/Gato-casi-muere-por-ser-alimentado-como-vegano.html). Mucho se habla últimamente sobre dar dieta natural a nuestros amigos. Pero ¿en qué consiste realmente? Básicamente se trata de darle carne cruda al perro y/o al gato. El riesgo de que tengan problemas de parásitos es el mismo que el que corremos nosotros a diario, pues se le da carne para consumo humano; es decir, es carne que ha seguido unos controles muy estrictos. MITOS Dar carne a un perro hará que éste se vuelva agresivo y pueda atacarte. Los huesos pueden provocarle la muerte al animal, porque se astillan. No se debe dar carne cruda porque puede tener lombrices y todo tipo de parásitos. El pienso es la alimentación más equilibrada que hay para tu perro o gato. Entre otros. Bueno, vamos por partes: No hay ningún estudio que demuestre que un animal se vuelva agresivo por comer carne. Esto no es lógico. Se podría cambiar la palabra ''perro'' por ''humano''. Cuando un humano lleva tiempo siguiendo una dieta vegetariana, y decide cambiar a la carnívora (u omnívora), no se vuelve agresivo. No tiene sentido. Lo que sí que puede ocurrir es que el perro actúe protegiendo su alimentación, tal y como haría en estado salvaje. Pero es algo que con un correcto adiestramiento se soluciona. En ningún caso se vuelve agresivo por la comida. Los huesos cocinados sí que se pueden astillar. Pero no se les debe dar de este modo. Siempre crudos y que sean del tamaño adecuado para su boca. Como decíamos antes, la carne que se le da a los perros/gatos es la misma que se usa para consumo humano. Sin contar con que, un animal sano, tiene un sistema inmunológico fuerte. De cada vez son más los perros/gatos que tienen problemas debido al pienso. Enlace: http://www.farodevigo.es/portada-ourense/2013/08/28/80-posibles-casos-muertes-perro/867468.html BENEFICIOS Heces más compactas y menos olorosas. Pelaje más suave y brillante. Disfruta comiendo. Por supuesto, hay animales que no aceptan este tipo de dieta, o que les puede surgir algún tipo de reacción alérgica. En ese caso es recomendable utilizar un pienso adecuado para ellos.
  17. Los perros y los humanos conviven juntos desde hace milenios. Han demostrado ser unos animales muy fieles, a cambio de comida y cariño. Hoy en día los hay de muchas razas, pero aunque el aspecto exterior sea diferente en cada uno de ellos, el interior no ha cambiado. Sigue siendo un animal que agradece que se le tenga en cuenta, y que por encima de todo: nunca abandonaría a sus seres queridos. En la otra cara estamos nosotros, los humanos. Animales sociales, sí, pero que algunas veces pensamos que los perros, gatos, pájaros, etc. son meras mascotas. Y quien dice mascotas -puede decir- objetos de decoración. Que sólo sirven para ''alegrar'' la casa, o vigilar la entrada de extraños, o cosas así. Es frecuente en los pueblos ver perros sueltos. Pero también los hay que se pasan el día, todos los días, encerrados o enganchados a una cadena las 24h del día 365 días del año. Y luego encima sus ''dueños'', aquellos que deberían de ser su familia, si le oyen ladrar le gritan: ¡¡cállate!! ¿Qué puede hacer un perro aburrido si no puede moverse? Ladrar. Y si algún humano le maltrata, no hará nada. Nada. Simplemente echará las orejas para atrás, meterá su cola entre las patas, y le suplicará con la mirada que no le haga daño. Ui, y el perro que no sepa pasear correrá el riesgo de tener que llevar: collares de castigo, collares de ahogo, arnés de estrangulación, cadenas... que sólo le provocarán heridas en el cuello y en el cuerpo. Y todo porque a su humano no le da la gana de reconocer que nadie, absolutamente nadie (perros incluidos), aprende a base de castigos. El miedo paraliza, y cuando hay miedo no puede haber aprendizaje. Y así pasan los días, hasta que el humano se cansa de él y lo deja tirado en la calle...
  18. La última vez que tratamos el tema de la reactividad, hablamos de una terapia muy conocida y que en los últimos años ha dado muy bueno resultados. El método desarrollado por Grisha Stewart bajo el nombre de Behaviour Adjustment Training (B.A.T. o A.C.A si lo traducimos al castellano) y que fue explicado en el tema anterior ha sido revisado por su creadora este mismo año y, por lo tanto, toca reciclarnos para estar al tanto de las novedades. La idea general del método no ha cambiado, se sigue buscando la desensibilización progresiva ante un estímulo mediante exposiciones cortas y controladas, acercando y alejando al perro del detonante y reduciendo la distancia a éste según vaya progresando y ganando confianza. La principal diferencia entre el BAT y el BAT 2.0 es que ahora dichos acercamientos tienden a realizarse de una manera más natural, dejando que el perro se acerque a su ritmo, desde cualquier dire3cción y trazando su propia trayectoria y no en línea recta como hacíamos antes. Aunque a simple vista puede sonar más simple, para poder llevar la terapia a buen término se requieren de ciertas habilidades y conocimientos sobre lenguaje Canino. NO se trata de dejar al perro a su aire y que pase lo que tenga que pasar, no olvidemos que estamos tratando de ofrecer una experiencia lo más natural posible pero de manera progresiva y SIEMPRE bajo control. Llamada, vínculo, atención Manejo ejemplar de la correa, elementos de trabajo correctos, cómodos, que no provoquen más estrés del necesario Puestas en escena seguras, naturales y fáciles de controlar Habilidades con la correa Como ya dijimos, es necesario contar con el material adecuado a la hora de poner en práctica el B.A.T. 2.0. EN lo que se refiere a la sujeción, optaremos por un arnés, de los que se atan al lomo. Los arneses de pecho los dejaremos para practicar los paseos en los que NO estemos poniendo en práctica la terapia de desensibilización. La correa debe ser lo suficientemente larga para trabajar con comodidad. una cinta de adiestramiento de 5 metros o más sería lo ideal en este caso. El BAT es una danza entre el perro y el guía, siendo el humano el que planifica y el can el que marca el ritmo. El nexo que los une en esta coreografía es la correa, un elemento de seguridad que a la vez permite comunicarnos con él. En ningún momento debe ser utilizada como herramienta correctiva o aversiva, los movimientos serán suaves y naturales, sin incordiar o estresar al perro. https://www.youtube.com/watch?v=vQB7M2EaeN4 Para profundizar más en lo que son las habilidades con correa que debemos practicar, el propio protocolo BAT 2.0 incluye un anexo muy interesante que se centra exclusivamente en este punto Habilidades con la correa B.A.T. 2.0 Gestión de problemas La teoría es importante y clara, pero la puesta en escena puede reservarnos algunos retos para los que debemos estar preparados de antemano. Al igual que en el B.A.T. original, todo se centra en la distancia umbral. En los nuevos gráficos de apoyo nos lo representan como la orilla de una playa. Debemos conocer las distintas señales y el comportamiento del perro para actuar en consecuencia y no sumergirlo más de la cuenta, de lo contrario estaríamos, nunca mejor dicho, inundándolo y eso sólo empeoraría el problema. Algunas cosas que nos pueden ayudar Pasear en lugares tranquilos cerca de olores interesantes, para que el perro pueda "desconectar". También podemos recurrir a dejar premios para que más tarde los vaya encontrando. Pasear sin rumbo fijo, relajados, sin presiones, valiéndonos del truco anterior si si queremos. Si claramente el perro se muestra estresado, comienza de nuevo, reorganízate y planifica mejor la sesión. No temas pedir ayuda profesional si la necesitas. Para profundizar más en lo que debemos tener en cuenta a la hora de gestionar problemas cuando pongamos en práctica el BAT, también tenemos un anexo muy interesante que nos aclara todas estas cuestiones. Gestión de incidencias para la puesta en práctica de BAT Paseos en el mundo real No todo serán puestas en escena, en algún momento, cuando hayamos trabajado lo suficiente con el perro y éste empiece a responder adecuadamente, tendremos que enfrentarnos al mundo real. Es vital que sepamos ajustarnos a la situación y a los niveles de estrés con los que trabaja o puede trabajar el perro, pero lamentablemente estamos en el mundo real y controlar esto no siempre es posible. La clave es marcar y moverse. Marcar (con un reforzador condicionado) los comportamientos adecuados y seguir con un refuerzo funcional/real Lo más importante, como en otros muchos casos, es anticiparse, valorar la situación antes de que ocurra, intervenir en caso de ser necesario y tratar de reconducir una situación que a priori se presenta complicada para que esté a nuestro favor, variando la distancia hasta el detonante, buscando la calma, de tal forma que el perro pueda enfrentarse al detonante de manera adecuada. Al igual que en los puntos anteriores, también contamos con un anexo que nos ayudará a gestionar las diversas situaciones que se nos presentarán en el mundo real Técnicas de supervivencia, paseos en el mundo real B.A.T. 2.0 Se acabaron los preámbulos hablemos del método como tal y como tenemos suficiente material didáctico y hemos definido ya las bases en el tema anterior, la mejor forma de hacerlo de manera que se entienda fácilmente es recurrir al diagrama de flujo de B.A.T. 2.0 y algunos ejemplos en vídeo, https://www.youtube.com/watch?v=nffhjdQGvLU Y, por supuesto, no puede faltar la guía básica de BAT 2.0 que nos presenta toda la información que necesitamos y conecta todos los puntos anteriores. BAT básico 2.0 en Español De resto recordar nuevamente que no es ninguna vergüenza pedir ayuda, siempre y cuando quien nos ayude verdaderamente sepa lo que se hace. Un problema cogido a tiempo siempre tendrá mejor pronóstico y levará menos tiempo solucionarlo que algo que hemos pasado dejar demasiado tiempo y/o que hemos tratado de manera incorrecta por desconocimiento o falta de medios. http://empoweredanimals.com/
  19. Todos sabemos, aunque luego el saber popular y otras razones nos hagan olvidarlo, que los perros son animales sociales por naturaleza, que al igual que sus ancestros busca vivir en manada y gracias a la selección artificial que hemos aplicado sobre ellos durante milenios, no sólo con los de su propia especie, también con nosotros. Es por esto precisamente que la socialización es algo crítico para un perro que durante toda su vida se relacionará con otros perros, personas y otros animales y no sólo con estos, sino con todos los estímulos que provengan de la sociedad, ruidos, lugares, situaciones... Un perro debe ser socialmente competente ante cualquier situación que se le presente y eso sólo se consigue de una manera y es con una socialización rica y adecuada. Si bien la socialización es un proceso que dura toda la vida, pues siempre se presentarán nuevas situaciones, conocerá nuevos individuos o tendrá que enfrentarse a nuevos retos, existen periodos críticos que deben ser aprovechados para realizar una correcta socialización del perro, de ello dependerán en gran medida todas sus relaciones futuras. Para entender bien en qué consiste el período crítico de socialización, hay que empezar hablando de la impronta. Durante las primeras semanas de vida del perro, cuando comienza a desarrollarse sus capacidades motoras, receptivas y neuronales, recibe la base de su educación. En el transcurso de este período, el perro aprende las conductas sociales propias de su especie a través de la estimulación materna y la interacción con sus hermanos, lo que condicionará sus capacidades sociales de cara al futuro. Este período se extiende más o menos hasta los 2 meses de vida. Si un cachorro es separado de su madre y hermanos antes de ese momento, es muy probable que carezca de impronta o ésta sea deficiente, con lo cual será un perro incapaz de comunicarse o entender el lenguaje de los miembros de su propia especie, dando lugar a muchos problemas de convivencia, así como otros posibles efectos como hiperactividad, miedos, agresividad, etc. El papel que juega el ser humano en esta etapa de socialización primaria es prácticamente nulo, únicamente hemos de asegurarnos que la imagen de nosotros como especie quede grabada en la mente del cachorro estando ahí con él, pero sin mucha más intervención, como ya hemos dicho, nada puede igualar las primeras lecciones que aprenderá de su madre y hermanos de camada. Tras la impronta comienza la fase de exploración o también conocida como socialización secundaria y es cuando nosotros jugaremos un papel muy importante ya que es este el período crítico en el que tendremos que tratar de exponer a nuestro perro a TODOS los estímulos que se encontrará en su vida adulta, otros perros, otras personas, ancianos, niños, ruido de tráfico, coches, camiones, trenes, aviones, pirotecnia, bicicletas, gatos, caballos, elefantes... cuantos más escenarios y estímulos le presentemos, siempre de manera gradual y positiva para no convertirlos en una experiencia traumática para él, mejor preparado estará nuestro perro para vivir en sociedad, menos problemas tendrá en el futuro y, en definitiva, tendrá una vida más placentera y nosotros con él. Este período varía dependiendo de la raza y del individuo y se extiende hasta los 3 o 4 meses de edad. Durante esta fase el perro contará con lo que se conoce como "licencia de cachorro", que viene a ser que recibirán un trato especial por parte de sus congéneres que les dejarán, con infinita paciencia, llevar a cabo conductas que jamás permitirían a un perro adulto. Esto, evidentemente, es una importante baza para llevar a cabo una buena socialización y debemos aprovecharla lo máximo posible, pues cuando esta licencia expire el trato que recibirán por parte de los demás perros será el habitual para cualquier adulto y comenzará una etapa de "miedo" donde se marcarán límites y refinarán las interacciones sociales en las que se exigirá al antiguo cachorro, ahora adolescente, que debe empezar a actuar como un adulto. Aunque la teoría, una vez la sabemos, parece sencilla, a la hora de llevar el proceso de socialización a la práctica surgen inconvenientes y posiblemente el mayor de ellos está relacionado con la salud del cachorro y es que el período crítico de socialización y el período de vacunación coinciden en el tiempo, lo cual nos pone ante una encrucijada. Desde el punto de vista veterinario, no debemos arriesgarnos a exponer al cachorro a agentes externos agresivos antes de que haya recibido su tercera vacuna para evitar el riesgo de que contraiga enfermedades. Sin embargo, como dijimos antes, tenemos que exponer al perro a la mayor cantidad de estímulos posibles para que la socialización se lleve a cabo con éxito. Lamentablemente, no hay una "receta mágica" a la hora de lidiar con esto y nos enfrentamos a una terrible decisión, tener un cachorro sano en detrimento de su socialización o un cachorro socializado a expensas de su salud. Antes esto lo único que podemos y debemos hacer es buscar un término medio aceptable, tratando de llevar a cabo el proceso de vacunación con la mayor diligencia posible a la vez que exponemos a nuestro cachorro a la mayor cantidad de estímulos posibles, evitando en lo posible todos aquellos escenarios que puedan resultar menos saludables para el perro. Las alternativas pasan por recurrir a amigos y familiares, sus mascotas, hijos, padres.... en definitiva aquellos de nuestro entorno que puedan echarnos una mano en la tarea y que al mismo tiempo tengamos plena confianza que no serán una amenaza para la salud de nuestro cachorro. También deberemos arriesgarnos a salir a la calle evitando lugares poco higiénicos, donde se congreguen un gran número de perros, llegando a llevar al perro en brazos si es necesario, pero sin dejar de intentar por todos los medios que el perro tenga la posibilidad de enfrentarse a todas las situaciones posibles que se le presentarán a lo largo de su vida e incluso más. Otros grandes enemigos de la socialización son las experiencias traumáticas, pues para bien o para mal, lo que padezca nuestro perro durante su socialización perdurará en la edad adulta y un suceso desagradable puede quedar grabado en la mente de nuestro perro de por vida. Debemos ser cuidadosos y tratar de evitar situaciones que puedan acabar de manera traumática, hay que socializar, sí, pero hay que hacerlo con criterio, no de cualquier manera. Como siempre se ha dicho, los extremos nunca son buenos y si las experiencias traumáticas son contraproducentes para una correcta socialización, el extremo opuesto, la sobreprotección, lo es de igual manera. Un perro protegido en exceso no podrá socializar correctamente porque le estaremos impidiendo enfrentarse a los estímulos que supuestamente queríamos presentarle. Como alternativa que se suele realizar, en algunos lugares existen las llamadas clases de socialización para cachorros, donde los dueños de perros en período de socialización pueden reunirse de manera segura con otros propietarios en la misma situación y así ayudarse mutuamente. Además, estas sesiones también se suele acompañar de algunas nociones sobre el cuidado del perro, clases de adiestramiento básico o seminarios caninos de algún tipo. En caso de socialización nula o insuficiente o incluso de experiencias traumáticas posteriores que la hayan invalidado, siempre existen opciones, principalmente apoyadas en terapias de desensibilización y contracondicionamiento. Sin embargo debemos ser muy conscientes que un perro sin impronta será, muy probablemente, un "inepto" en lo que a relaciones sociales se refiere al no conocer el lenguaje propio de su especie y esto hará muy difícil que pueda llegar a ser un perro social. Con impronta pero con una mala socialización, el perro posiblemente acabará siendo inseguro, miedoso, reactivo... y necesitará trabajo y un trato ejemplar para poder llegar a ser socializado en su adultez para que pueda desenvolverse bien en su entorno, aqunque posiblemente tendrá dificultades para enfrentar experiencias nuevas. Y ya en el caso de carecer de impronta y de socialización, tendríamos un grave problema entre manos y muy pocas probabilidades de que ese ejemplar pueda llegar a ser un perro normal algún día. Como ven, no es un camino de rosas, pero tampoco es tan complicado, sólo requiere un poco de entrega y algo de cuidado y a cambio tendremos un fiel compañero feliz, sociable y que dará muchos menos problemas, con lo cual nosotros estaremos también felices y disfrutaremos mucho más de su compañía https://vimeo.com/92149844 P.D. ¿Alguien me sabría decir por qué he dejado de grabar justo ahí?
  20. Desde La Manada. En apoyo al lobo ibérico, nos llega un artículo muy interesante sobre un tema del que se habla mucho pero del que se dice muy poco, o al menos muy poco que sea mínimamente veraz.
  21. Si hay algo que caracteriza al ser humano y mucho más al moderno, es querer todo fácil y ya, sin tomarse el tiempo de pensar, queremos soluciones mágicas, respuestas instantáneas, poder resolverlo todo con un simple chasquido sin ningún esfuerzo. Debido precisamente a esto es tan sencillo que las "soluciones milagro" estén tan a la orden del día, que los consejos de éste y de aquel acaben valiendo más que unos minutos de reflexión, el comentario de cualquier anónimo de Internet se convierte en ley. Y sí, acabo de incluirme intencionadamente dentro del mismo saco. Aún estando en la era de la comunicación, con innumerables herramientas y medios para compartir conocimiento, parece que lo único que hemos conseguido es que los mitos de siempre, los bulos y las maneras de engañar a la gente sean más y se difundan más rápido. Y lamentablemente lo único que parece podemos hacer es ser críticos a la hora de tomar una información como cierta y pensar detenidamente las cosas antes de ponerla en práctica o seguir difundiéndola.
 El mundo canino no es la excepción y mucho más cuando somos especies tan diferentes y apenas nos entendemos, por no decir que no entendemos en absoluto. Existen miles de recetas mágicas, teorías descabelladas y soluciones de la abuela que se aplican sin pensar porque "siempre se ha hecho así" o "lo dijo fulanito en..." o "leí en nosedonde que..." Y es cierto, hay muchísima información por ahí sobre nuestros amigos de cuatro patas pero tristemente muy poca es veraz o mínimamente útil y en otros casos es directamente contraproducente, o incluso peligrosa. Sé el líder No creo que haga falta decir a costa de qué mito enormemente difundido se hace parodia en esta tira cómica. Esta idea no sólo nos reporta soluciones mágicas, polivalentes y universales sino que nos ahorran cualquier esfuerzo mental, tan sólo hay que acordarse de unas pocas cosas y aplicarlas sistemáticamente, no hace falta mucho criterio, es siempre lo mismo para todo. A esto se une algo que quizá sea aún más humano que la flojera mental y no es otra cosa que nuestro ego. Nos ofrecen ser no educadores, ni adiestradores, ni guías, las palabras están perfectamente elegidas para que nos dé un subidos nada más oírlas. Si aplicamos estos métodos, así sin más, seremos el "líder", el "alfa", "lo más de lo más" ¿Quién podría resistirse a eso? Por poner un ejemplo , lo más brutalmente claro que se me ha ocurrido, digamos que tenemos un perro cualquiera, no necesitamos definir raza, tamaño, sexo, edad... son reglas universales al fin y al cabo ¿No? Nos plantamos delante de él y como buenos líderes le pedimos, perdón, le exigimos que haga un doble salto mortal. Extrañamente, aunque nos hayamos erigido como su líder indiscutible, no lo hace. En vista de esto y ya que no podemos tolerar semejante desafío a nuestra autoridad, sacamos pecho, nos ponemos delante en postura desafiante y repetimos la orden con un tono más alto y autoritario. Y resulta que el perro es mucho más dominante de lo que creíamos y seguimos sin obtener resultados, así que recurrimos a darle un toque, o ponerle un collar de ahorque o ambas cosas y en el hipotético caso de que aún así, la dominancia del perro sea tal que siga sin obedecer, pasaremos a cosas mayores, collar de castigo, alpha roll.... y seguiremos escalando en esta vorágine reductora de rango hasta que por fin, alcancemos nuestra meta. Llegados a este punto cualquiera pensaría que soy un completo demente, por no decir algo peor. Parece tan evidente que es imposible que el perro realice ese movimiento de buenas a primeras que sugerir que por seguir una reglas mágicas lo hará sin más se torna como el mayor de los absurdos. E imagino que más de uno se está planteando incluso cómo sería el proceso adecuado para conseguirlo, una tarea larga, costosa, en varias fases y con procedimientos muy específicos para que finalmente el perro llegue a hacer algo parecido a lo que hemos pedido, porque ¿Cómo le vamos a exigir algo que no sabe o no le hemos enseñado a hacer? Y sin embargo si en lugar de un doble salto mortal hubiera dicho pasear sin tirar de la correa, no subirse al sofá, salir fuera a hacer sus cosas o el mismo ejemplo del cómic ¿Habría sido tan evidente? Aún siendo exactamente la misma situación, es casi seguro que muchos habrían dado por buena la solución mágica sin pararse a pensar nada más. Un perro ejercitado es un perro equilibrado. Un perro cansado es un buen perro. Otras de las grandes recetas mágicas de moda. Extenuación física como respuesta a los problemas de conducta, conseguir obediencia, eliminar estereotipias, miedos, estrés... Evidentemente, el ejercicio regular es saludable y bueno para nuestros amigos caninos y ejercitándose mientras pasea puede eliminar estrés, pero nada más, un perro ejercitado es un perro ejercitado y un perro cansado es un perro cansado, simple y llanamente. Además, el abuso del ejercicio físico no sólo no contribuye a la eliminación del estrés sino que un alto nivel de exigencia en ese sentido sería una nueva fuente de estrés para él. Si a esto se unen la ausencia de otros estímulos durante el ejercicio, como el ejemplo de la cinta de correr, la situación es aún peor. ¿Han probado a correr en una cinta de este tipo de cara a la pared, solos, sin ningún tipo de distracción? Es tremendamente aburrido, agobiante, difícilmente aguantaríamos mucho rato en esa situación, así que imaginen lo que puede suponer eso para un ser tan curioso, social y vital como un perro. Y una vez presentando el ejemplo más claro, pasemos otros también muy cotidianos, pues no sólo mediante cintas de correr se sobrepasan los extremos, "destrozar" a un perro corriendo o paseando al aire libre de manera habitual también entra dentro de esta categoría y hay otra cosa aún más común y que se ve como algo "natural" a la hora de ejercitar/distraer a un perro y que al final acaba convirtiéndose en un problema más al convertirse en pura obsesión. El ejercicio físico, como todo, es muy bueno en su justa medida, pero en ningún caso es una solución universal a los problemas de conducta. Sobrepasar los límites de lo saludable no sólo no ayudarán a nuestro amigo ni a nosotros a lidiar con sus problemas sino que posiblemente empeoren. Este "mantra" de perro ejercitado, perro equilibrado posiblemente derive del concepto erróneo que tenemos de los paseos, que básicamente es ejercicio, que haga sus cosas fuera y otra vez para casa. Esto es del todo incorrecto, un paseo es mucho más que correr, cagar y mear, en un paseo descubren el mundo, lo ven, lo huelen, lo tocan, lo exploran, socializan, conocen gente, conocen perros, se relacionan con otro tipo de animales, juegan... el ejercicio es parte de este proceso no un sustituto de éste, un paseo es tiempo de calidad, no ir al baño a toda prisa. Estos no son más que unos pocos ejemplos de lo que nos encontramos hoy día, de las tonterías que hacemos sin pararnos a pensar en sus consecuencias o ni tan siquiera por qué razón las hacemos. Lo dije al principio y lo vuelvo a escribir, hay que ser críticos, hay que razonar, pensar, no todas las soluciones valen, no todos los métodos tienen sentido y por más que nos pese, las soluciones mágicas y universales NO existen. Los perros no son máquinas, no podemos presionar botones para que ocurra lo que queremos, son seres vivos y como tales debemos hacer un esfuerzo para entenderlos, empezando por escucharlos y buscando maneras apropiadas para que puedan entender lo que queremos de ellos. Un problema de conducta no puede ser solucionado agitando una varita, hay que sentarse a analizar minuciosamente el porqué de la situación, llegar al fondo del asunto, saber por qué sucede, cuáles han sido las causas que han hecho que se llegara a esa situación y a partir de ahí buscar una manera acorde a la situación para poder enfrentar el problema, sin apresurar las cosas, sin pretender que se soluciones de ahora para después y, por encima de todo, sabiendo en todo momento qué es lo más importante, nuestro perro. 
 Del mismo modo, para conseguir un comportamiento determinado primará la paciencia, la constancia, siendo imaginativos si hace falta para conseguir acercarnos a nuestro amigo y que este no sólo comprenda lo que pedimos, sino que le parezca bien hacerlo. No se trata de convertirse en etólogos o profesionales del adiestramiento canino, sólo de pensar un poco las cosas, de valorar los consejos que nos dan, la información que leemos y ser lo suficientemente críticos para saber lo que es correcto. No todo vale a la hora de conseguir lo que queremos y si hay perros implicados, aún menos.
  22. Los que ya me conocen sabrán que no es ni mucho menos la primera vez que abordo temas como éste y, seguramente, no será la última. Si bien es algo que no tiene nada que ver con la temática del foro en ningún sentido, me he levantado con ganas de escribir y qué mejor que hacerlo sobre esto. Como dije hace bien poco, los perros son perros y los seres humanos no hacemos más que demostrar que también somos lo que somos y si para unas cosas andamos superavanzados, para otras seguimos en la edad de piedra. Tal y como reza el título nos centraremos en el que es, sin lugar a dudas, el mejor amigo del hombre, aunque no sabría decir por qué, ya que nosotros rara vez somos sus amigos. Al menos eso es lo que se empeñan en inculcarnos y en lo que se basan las teorías de adiestramiento arcaicas, o como se le conoce en el mundillo, "adiestramiento tradicional" Según este planteamiento, que se remonta no al siglo pasado sino mucho más atrás, los perros no son más que lobos que viven en nuestras casas, sus relaciones se basan en una jerarquía lineal simple, con un "Alfa" dominante y sus vasallos "omega", con lo cual todos los rituales y técnicas de adiestramiento se centran en convertir al perro en un sumiso vasallo y a nosotros mismos en dominantes Alfas, invirtiendo para tal propósito toda la fuerza que haga falta. Dicho así suena una barbaridad, pero luego en la televisión, con una musiquita pegadiza de fondo y un par de vídeos muy bien editados, el showman de turno nos dice "sé el líder de la manada" y nos lo creemos a pies juntiyas. Porque claro... si es algo que sale por "la tele"... no vamos a desconfiar de su veracidad ¿Verdad? Para ponernos en situación y tirando un poco de historia, fue a finales de los 60, principios de los 70, cuando un afamado biólogo estadounidense llamada David Mech, realizó el estudio que confirmaría la teoría de las jerarquías de Lobos, haciendo populares los términos Alfa, omega y la tan recurrida "dominancia" Los libros que publicó Mench por aquel entonces fueron Best Sellers, incluso a día de hoy es raro quien no haya oído mencionar alguno de estos términos o esté familiarizado, al menos vagamente, con las teorías que en ellos se citaban. Un par de años más tarde, el mismo David Mech retomó la labor de estudiar a estos majestuosos cánidos, cosa que sigue haciendo todavía y tras encontrar grandes errores en su primeros estudios, que dieron lugar a posteriores teorías que se oponen a las primera, condenando la idea de las jerarquías lineales simples y directas y desechando términos tales como Alfa u Omega, pues dejan de tener sentido. Sin embargo, aún con el propio creador de las teorías que dieron lugar a los métodos de adiestramiento basados en la dominancia tratando de enmendar sus errores y que la ciencia siga avanzando en este sentido, apenas ha cambiado nada en más de 40 años Pero quizá, lo más importante no sea saber qué es lo que las teorías actuales nos dicen sobre cómo es el comportamiento de los Lobos sino por qué se cometió este terrible error al realizar los primeros ensayos. Aquí voy a adelantarme a los acontecimientos para aclarar una cuestión importante y es que los perros y los lobos son especies distintas separadas por miles de años de evolución y que física, psicológica y socialmente se parecen más bien poco. Si me he parado a aclarar este punto es porque las teorías tradicionales lo hacen, pero es más que sabido a día de hoy que lo que se aplica para los lobos (Canis Lupus), difícilmente es extrapolable a sus parientes más cercanos los perros (Canis Lupus Familiaris). No obstante, si hiciéramos la comparación entre un chimpancé y un ser humano y el hecho de que existe una diferencia inferior al 1% entre el ADN de ambos, todo el mundo se sorprendería por la gran diferencia que supone ese pequeño porcentaje. Mientras que luego nos venden que un enorme lobo gris Americano y un diminuto Chihuahua son exactamente lo mismo y nos lo creemos sin rechistar. A lo que íbamos. El gran error que cometió David Mech en sus primeros ensayos fue tratar de estudiar a los lobos de forma totalmente artificial, juntando individuos de diferentes manadas y procedencias en un recinto cerrado, siendo los humanos los que controlaban todos los aspectos, sin permitir que los lobos interactuaran libremente y de manera natural. Estos individuos, manipulados por el hombre y "obligados" a luchar por los pocos recursos que les proveían fueron los coautores de las teorías que todos conocemos. Conforme la ciencia y los métodos avanzaron, pudo eliminar todas estas barreras iniciales y observar interacciones reales de lobos en la naturaleza y en manadas de verdad, dándose cuenta de lo mucho que se habían desviado sus apreciaciones iniciales de lo que verdaderamente ocurre. Una vez nos hemos puesto al día con la historia (más o menos) para tener una visión global de la situación, vamos a lo que nos interesa que es nuestros amigos los perros y lo que tienen que sufrir día a día por nuestra culpa. Ya hemos tirado abajo gran parte de los mitos que sustentan el adiestramiento tradicional, pero nos sigue quedando por discutir el que sea quizá el término más utilizado, el menos específico y, con diferencia, el más polivalente, la dominancia. Todos los hemos oído, si lo hace es por dominancia, si no lo hace es por dominancia, si sube, si baja, si avanza, si no avanza... todo se puede explicar con este término mágico que tendrá un significado u otro según a quién o en qué situación preguntes. Aunque ya hemos dicho que no es lo correcto, si nos atenemos a la definición, un perro "dominante" se presenta como un sujeto tranquilo, sereno, que evita o ignora los estímulos menores y nunca reacciona con agresividad sin motivo pues está completamente seguro de sus posibilidades, pudiendo controlar cualquier situación sin provocar altercados de manera gratuita. (Podemos leer entre líneas que dominacia implica también "dominio de sí mismo") Y ahora pregunto ¿Cuántos perros de los tachados instantáneamente como "dominantes" se ajustarían a esa descripción? (Que repito, tampoco sería del todo veraz pero es la que más se acerca) Pongo la mano en el fuego que por más que intenten hacer memoria no recordarán ningún caso. Pero es que el método de reducción de rango y la sumisión por dominancia es sencilla, machacar a un perro hasta que no pueda más, se rinda y sea "sumiso" es incluso excitante, nos hace sentir en la cima, los reyes, los "líderes", dándonos un subidón de autoestima a costa del que se supone es nuestro mejor amigo. Por otro lado, la paciencia que hay que tener para entenderlo y actuar en consecuencia para de verdad ayudarlo o hacer que entienda lo que queremos de él es complicado ¿Por qué perder el tiempo en tratar de entender lo que nuestro amigo nos quiere decir si con una patada en el momento exacto hará que nos respete como su "líder"?¿Verdad? Y aquí toca hacer una nueva puntualización, porque si bien queda muy bonitos vendernos aquello del "líder de la manada", nosotros ni somos perros, ni nos comunicamos como los perros ni nos comportamos como los perros, así que podremos no saber qué nos consideran ellos exactamente, pero parte de la manada de perros podemos tener claro que no, porque repito, no somos perros. Algo bastante lógico y a la vez tan difícil de ver. Lo cierto es que si bien pueden existir casos de perros que se podrían etiquetar de "dominantes" son muy raros e irónicamente es más raro aún que se los llegue a identificar como tal. Aunque me gustaría tocar todos los puntos, como simple entusiasta tampoco tengo autoridad, medios y/o conocimientos para hacerlo de manera correcta y tampoco quiero que esto se convierta en un libro en lugar de un post. Los perros no sólo no utilizan la "dominancia" (entiéndase agresividad/imposición en esta ocasión) como método social predominante o para ascender en esa supuesta jerarquía que nos hemos inventado, eso sólo lo haría un animal muy concreto y ese es el ser humano. Y una cosa hay que dejar clara, si necesitamos reafirmar nuestra posición como "lider" continuamente mediante el uso de la fuerza, no sólo no estamos dominandoo/liderando nada, sino que dejamos claro que somos individuos muy inseguros. El puesto de líder, lejos de lo que podría parecernos a nosotros como humanos, es una enorme responsabilidad y en condiciones normales no aportaría ningún beneficio adicional que empuje a un miembro de la manada a luchar por alcanzarlo, vivirá, comerá y estará expuesto a los mismos peligros que cualquier otro miembro de la manada pero además tendrá una serie de tareas "extras" asociadas a su puesto. Con lo cual, cualquier lobo (o perro aunque ya hemos dicho que no es correcta esta comparación) que se precie no tendrá mayor interés en "dominar" nada. Creo que sobra decir que las herramientas utilizadas para el adiestramiento clásico con la intención de llevar a cabo la reducción de rango, collares de ahorque, de castigo, de impulsos eléctricos, de ultrasonidos... (Tranquilos, que según los expertos no duele) Así como las famosas técnicas de "toques", tirones, empujones, alpha rolls... No sólo tienen consecuencias físicas sino que es aún peor en el aspecto psicológico. Estas técnicas tienen principalmente como objetivo provocar el miedo y llegar a la indefensión aprendida no educar a nuestro perro y mucho menos ayudarlo a superar lo que sea que los esté atormentando. Con todo lo que hemos visto hasta ahora y me perdonarán por ser tan franco ¿Por qué cojones seguimos con el aversivo método tradicional?¿Queremos educar a nuestro perro o traumatizarlo?¿O es que de verdad necesitamos ese subidón de autoestima que nos da dominar (avasallar) a nuestro perro para sentir que controlamos algo? Dicho esto, también reconozco abiertamente que en su momento también fui parte de esta corriente "educacional", con todo lo que ello implica, pero afortunadamente pude darme cuenta de lo que suponía, viendo como mi amigo no sólo no aprendía nada sino que conforme él sufría yo me alejaba más y más de él en lugar de acercarme, haciéndole pasar una vida de perros, nunca mejor dicho. Pero cambiamos, aprendemos y mejoramos y con ello también mejora la relación entre hombre y perro, aunque lamentablemente, a pesar de que los perros parecen entender perfectamente lo que pensamos y sentimos, nosotros apenas hemos arañado la superficie en lo que respecta a entenderlos a ellos. A sabiendas de todo lo que hemos dicho y que parece tan evidente (o no) después de escucharlo de boca de otra persona o leerlo aquí ¿Por qué tenemos que ceñirnos a ejemplos tan malos como el que pondré a continuación y que sólo agravan los problemas con nuestros amigos?¿Seguro que nuestro objetivo al hacer esto es educar? Porque sinceramente lo pongo muy en duda. Muy Holliwoodiense, con su musiquita de fondo, planos rápidos y postura de supermachote, pero después de ignorar totalmente los avisos y abusar de ella de esa manera era casi imposible que la perra no acabara explotando. Ella actuó de forma lógica y muy "correcta" en esa situación, fue el factor humano el que falló, por no decir que fue el causante. Pero es lo que vende y lo que muchos dueños, desconocedores de lo que verdaderamente está haciendo, imitan cuando interactúan con sus perros. Como quien compra un artículo de la teletienda, soluciones mágicas y rápidas que, a pesar de ser tan maravillosas curiosamente no consiguen venderse por ningún otro medio. La gran diferencia es que un perro no es un objeto que puedas devolver a la tienda o tirar a la basura cuando a los 3 días de uso se rompa. Mientras, en otros canales, ignorados por la mayoría y ninguneados por los "expertuchos" que han surgido hasta de debajo de las piedras a raíz de programas como el anterior, hay verdaderos expertos, con formación y experiencia de sobra que realmente saben lo que están haciendo pero a los que nadie hace caso. Mismo panorama, diferentes métodos, tocando otras posibles situaciones, explicando varias maneras de conseguir nuestro objetivo y rematándolo con información proveniente de un veterinario, todo en apenas 5 minutos de tiempo que es lo que les dan en la cadena de TV ¿Hace explicar la inmensa diferencia entre un contenido y otro? ¿Entonces por qué seguimos los consejos del primero que no es más que un show no educativo y no del segundo cuyo fin sí es tratar de transmitirnos algo? De hecho, me consta que algunas facultades de veterinaria y en cursos de adiestramiento suelen utilizar la secuencia mostrada en el primer vídeo como ejemplo de lo que Nunca se debe hacer. Aparte, incluso el adiestramiento en positivo a día de hoy empieza a estar "anticuado" y ya se empiezan a ver nuevos métodos más completos como el adiestramiento cognitivo emocional. Así que dejémonos de programas absurdos de televisión, soluciones mágicas y maltratos sistemáticos, nuestros mejores amigos, con todo lo que nos dan, merecen por nuestra parte mucho más que eso ¿Por qué no dejamos de buscar soluciones fáciles (malas) o tratar de convertir un ser vivo en un autómata o una figurita de porcelana y nos tomamos más en serio nuestra relación con ellos? No tenemos que esperar y castigar todas las acciones de nuestro perro que arbitrariamente consideramos "malas" por mucho que el adiestramiento que se usaba hace 50 o 100 años así lo diga, acabaremos mucho antes y con mejores resultados si le enseñamos a hacer las cosas bien desde el principio. ¿Por qué castigar sin razón cuando podemos simplemente educar? Todos los días se ven por la calle perros sufriendo estos métodos, aguantando estoicamente lo inimaginable y aún con todo, siendo siempre fieles y dándonos todo y más y por mera ignorancia o necedad en más de un caso, no los tratamos con el respeto que se merecen. Hay que asumirlo, los mayores problemas no están en el lado del perro sino al otro extremo de la correa, somos nosotros los que tenemos que cambiar y hay que empezar a hacerlo cuanto antes, ya está bien de métodos centenarios. Igual que hemos aprovechado los avances de la ciencia en otros muchos aspectos de nuestra vida, hagamos uso de los conocimientos que ahora tenemos y demos una vida digna, larga y placentera a nuestro mejor amigo.
  23. El siguiente texto es un fragmento del libro "Control Unleashed" escrito por Leslie McDevitt y traducido por Mary de Ttouch Hispania Como ya apunta el texto anterior, la reactividad tiene su base en la ansiedad, en situaciones que superan al perro y provocan una reacción desproporcionada de éste. 
A menudo estos comportamientos son confundidos con agresividad pero es mejor definir esta conducta como “reactividad” frente a determinados estímulos y que termina convirtiéndose en una respuesta agresiva. La reactividad pede presentarse por muchos motivos, los más usuales son: El miedo Ante un estímulo que provoca miedo en el perro existen dos opciones naturales básica, huir del peligro o pasar al ataque. Cuando un perro se ve incapaz de tomar la primera opción, porque no hay salida, porque tiene algún problema físico que le impide correr o lo más común, está atado a una correa que le impide moverse libremente, la única opción que le queda es la confrontación y si el estímulo que tanto miedo le da supera su umbral, se producirá una respuesta reactiva. Falta de socialización Realmente sería una variación de la primera causa pero con un motivo muy concreto y es que el perro no ha sido bien socializado, bien porque se le ha negado el contacto con ese estímulo (niños, adultos, otros perros, gatos, coches...) o porque durante la etapa crítica de socialización tuvo alguna mala experiencia que ha marcado sus posteriores relaciones. Es muy importante que durante los primeros meses de vida del perro toma contacto con todos aquellos estímulos que posteriormente encontrará en su vida adulta para que sepa cómo actuar adecuadamente ante ellos. Madurez Aunque siendo cachorros los perros tiene a ser curiosos por naturaleza y ávidos de entablar relación con todo ser vivo con el que encuentran, una vez alcanzada la madurez pueden volverse más selectivos con sus amistades y en el caso de perros mayores, debido a sus achaques o a alguna enfermedad pueden volverse especialmente gruñones, por lo que las reacciones reactivas se vuelven más frecuentes. Cambios en la vida del perro En todo momento hemos estado hablando de reactividad como una reacción provocada por un estado de ansiedad que supera al perro. Los cambios en la rutina del perro, una mudanza, un nuevo miembro en la familia, factores ambientales y cualquier cosa que pueda provocar ansiedad a nuestro perro contribuirán a que nuestro perro pueda mostrarse reactivo ante algo que antes aparentemente no provocaba en él ninguna reacción, pues la ansiedad ya está presente antes de que el perro se enfrente a cualquier estímulo. Hipermotivación Aquí hablamos de perros demasiado "entusiastas", cuyas ansias por llevar a abo una actividad, coger una pelota, ir a saludar a otro perro, perseguir algo.... acaban tornándose en pura ansiedad y esta ansiedad, al igual que en todos los casos antes mencionados, acaba dando lugar a la reactividad. Técnicas de adiestramiento equivocadas A base de castigos desproporcionados, sometimiento, golpes, herramientas punitivas y otros métodos basados en la nefasta dominancia podemos acabar con un perro con los nervios a flor de piel que seguramente combine varios de los apartados anteriores siendo temeroso, ansioso, mal socializado y, por tanto, una bomba de relojería reactiva. Este tipo de problemas suelen ser complejos y solucionarlos lleva bastante tiempo, pero con un diagnóstico adecuado, paciencia y las técnicas adecuadas podemos hacer grandes progresos a la hora de solucionar el problema. Si bien en casos muy graves la solución al 100% se torna complicada, siempre es posible un nivel de recuperación que permita al perro llevar una vida prácticamente normal. B.A.T. Este método desarrollado por Grisha Stewart en 2011 bajo el nombre de Behaviour Adjustment Training (A.C.A si lo traducimos al castellano) y que está basado en anteriores métodos de desensibilización y contracondicionamiento, se presenta a día de hoy como una de las alternativas más fiables a la hora de recuperar a perros reactivos. Este tipo de terapia busca la exposición controlada y progresiva del perro al estímulo que provoca la reacción que deseamos tratar, acortando o ampliando la distancia del perro al desencadenante para aumentar su tolerancia a éste y que poco a poco vaya ganando confianza al enfrentarlo. Para llevar a cabo el procedimiento , aparte de necesitar la ayuda de un estímulo que haga de "señuelo" durante las sesiones, será conocer cuál es el umbral de nuestro perro, la distancia límite a la que podemos trabajar sin que la situación lo supere. Una vez conocida la distancia que corresponde al umbral, se realizan acercamientos progresivos, cortos y con mucha calma, al señuelo, hasta ese límite donde el perro empieza a verse superado pero sin llegar a serlo. Una vez es consciente del estímulo y tras unos segundos de escrutinio/valoración para parte del animal éste dejará de fijarse en el señuelo y cambiará su actitud. En este preciso instante es cuando introducimos una recompensa funcional, que no es otra cosa que aumentar la distancia alejándonos de ese estímulo que lo estresa dándole justo lo que necesita en ese instante. En este punto, aunque con mucho cuidado, podríamos introducir otro tipo de premios para contribuir al contradicionamiento. En cualquier caso esperaremos a que el perro deje estar estresado y repetiremos el procedimiento, disminuyendo la distancia con el señuelo según el perro vaya habituándose a éste. Aquí es importante ser conscientes que con este ejercicio, aunque muy suavemente, estamos sometiendo al perro a un estrés importante, pues lo que estamos haciendo es hacer que se enfrente al origen de todos sus problemas/miedos/ansiedades. Aún esperando varios minutos entre cada acercamiento, parte de ese estrés es imposible eliminarlo tan rápidamente y se irá acumulando durante la sesión. Es por esto que no podemos prolongar demasiado el tiempo de terapia ni realizar todos los acercamientos que queramos de una sola vez. No hay que tratar de que el perro supere su problema de una sola vez, más repeticiones no significan mejores resultados, la clave es la progresión y seguir el ritmo que marque el perro, sin forzar la situación. Dejaremos la sesión después de un par de intentos y volveremos a intentarlo en otra ocasión, cuando el perro vuelva a estar relajado, incluso esperando un par de días entre sesiones si es necesario para los casos donde la ansiedad es más grave o si el perro no es capaz de librarse de ella tan rápidamente. Así mismo, es importante no sólo realizar la terapia de forma progresiva y con mucha calma, sino tratar de que el perro no se vea sometido a un estrés excesivo en su vida diaria que pueda hacer que empeore su estado. Y como es mejor dejar todo bien claro hay que decir también que intentar reducir el estrés no significa mimar en exceso ni tampoco sobreprotegerlo, es tan mala una cosa como la otra. Con estos ejemplos quiero mostrar dos cosas. En el primer caso se trata de una sesión de B.A.T. con un Border Collie con un señuelo bastante especial, ya que el origen de su reactividad son los caballos Debemos fijarnos especialmente en la distancia a la que trabajan, no es uno al lado del otro precisamente sino bastante lejos, si no es porque el cámara nos lo enseña el caballo ni lo veríamos. Todo buscando la distancia umbral adecuada y sin presionar al perro en ningún momento. Y sobre todo en lo que hemos dicho, ese proceso de acercarse muy poco a poco hasta que el perro se fija realmente en el caballo, reacciona ante ese estímulo y tras esa breve exposición cuando el perro, por decirlo de alguna manera, vuelve al mundo de los vivos, inmediatamente lo saca de esa situación, le da un tiempo y vuelve a repetir el proceso acercándolo un poco más al estímulo. Este otro ejemplo está tomado desde un punto de vista muy especial y es muy muy interesante pues vemos algo que en condiciones normales nos sería imposible apreciar. En apenas 4 segundos, la cara del perro (y también el resto del cuerpo) cuenta toda una historia, en el momento que ve al señuelo cambia completamente su expresión y apenas un segundo después vuelve a su estado inicial (o casi) y es ese preciso instante cuando se introduce la recompensa funcional. Todo esto nos lo perdemos, esa expresión, en este caso de preocupación/miedo y es precisamente lo que debemos tratar de captar para tener éxito en este tipo de sesiones. http://www.youtube.com/watch?v=t593WqLBotk La idea es justo lo que acabamos de ver, empezar con "dosis" muy muy pequeñas, encontrar el punto donde se encuentra el umbral, la distancia a la que el perro empieza a ponerse nervioso pero no llega a reaccionar, dejar apenas un breve instante de exposición a lo que le provoca esa reactividad, que el perro sea consciente de ello y en cuando recupere otra vez su estado de calma, dar la vuelta, dejarle un momento para que se recupere y luego repetir el proceso avanzando un poco más. Debemos tener en cuenta también que, aunque hemos estado hablando de reactividad como una respuesta violenta desproporcionada, los casos cuya respuesta son justo al contrario, perros que huyen, que entran en pánico, que se bloquean ante un estímulo... también pueden ser tratados mediante B.A.T. Además, recordemos que siempre podemos valernos de otras muchas herramientas que están a nuestro alcance para ayudar al perro con la terapia y, puesto que hemos dicho que el estrés y la ansiedad son el origen o pueden agravar el estado del perro, no estaría de más valernos de algún elemento de terapia contra la ansiedad
  24. Como ya hemos dicho anteriormente y la mayoría de los que compartimos nuestras vidas con perros sabremos, nuestros amigos de 4 patas, entre sus muchas virtudes, tienen una increíble e innata capacidad para comprendernos a niveles que ni nosotros mismos entendemos. Incluso sin entender ni una sola de las palabras que decimos, nuestro perro nos escucha, es la base de su relación con nosotros y lo que le ha valido el título de "mejor amigo del hombre" Sin embargo ¿Podemos decir lo mismo de nosotros?¿De verdad escuchamos a nuestro perro? En toda relación existen dos partes, dos puntos de vistas, diferentes necesidades, distintos intereses... sería imposible compaginar todo esto si no hay comunicación y no puede haberla si no es en ambos sentidos. En la sociedad actual, aún con todo lo que hemos avanzado o quizá debido precisamente a eso, se ve al perro de muchas maneras pero muy pocas veces se lo considera y se le trata como lo que es, que es justamente "como un perro". Ya sé que esta última frase tiene connotaciones muy negativas y se debe a la forma en que se veía y se trataba a los perros tradicionalmente y algo en lo que algunos idiotas siguen insistiendo y hasta se atreven a jactarse de ello en programas de televisión a nivel internacional. Pero nada más lejos de la realidad, cuando digo tratar a un perro como a un perro estoy hablando del perro como tal, como individuo, con sus peculiaridades, su personalidad, sus anhelos, sus miedos, sus ganas de vivir... Un perro no es esto Ni esto Y mucho menos esto Y no podemos esperar de ellos que se comporten como tal. Son seres vivos y así es como serán siempre y precisamente por eso no se pueden comparar con ninguna de las cosas con las que pretendemos equipararlos. En varios temas hemos hablado, no sólo de cómo hay que tratar y cómo no a un perro, algo que espero ya esté más que asimilado , sino de comunicación, de las conocidas señales de calma que utilizan los cánidos para comunicarse. Un perro no nace sabiendo español, inglés, francés o cualquier idioma propio de humanos, la comunicación entre ellos se realiza principalmente a través señales corporales, rituales, o al menos es lo que hasta ahora sabemos. Las señales de calma, tan bien estudiadas y explicadas por Turid Rugaas, nos permiten conocer lo que nuestro perro quiere comunicar en multitud de situaciones, pero para poder captar estas señales debemos prestar mucha atención, pues normalmente son muy sutiles y en otras ocasiones, como humanos que somos, las tergiversamos a nuestro antojo, errando en su significado. Los perros son especialistas en convivencia, en evitar conflictos y el objetivo principal de su "lenguaje" es que precisamente ese. De ahí que se les haya puesto precisamente el nombre de "señales de calma". (Gracias Lili Chin, qué haríamos sin ti) Los perros utilizan su lenguaje tanto entre ellos como para hacerse entender por nosotros, cosa que pocas veces consiguen. En esta situaciones es muy probable que el perro insista con las señales o que, dándose cuenta que somos unos completos ineptos, las exagere muchísimo con la esperanza de que así nos demos cuenta. En caso de no conseguir que lo entendamos puede pasar cualquier cosa, siendo el caso más evidente cuando el perro trata de comunicarnos su malestar por algo y al ignorarlo reiteradamente conseguimos un toque de atención por su parte o algo peor. En otros casos no tan evidentes podemos acabar con altos niveles de estrés o incluso ansiedad, evitación, etc, que pueden acabar con malas conductas, trastornos obsesivo-compulsivos o estereotipias. Un ejemplo muy claro de trastorno obsesivo compulsivo que se ve mucho y que casi se ha tomado como algo "normal" en los perros es el que vamos a ver a continuación: Ahora que ya sabemos lo que son las señales de calma, el significados de algunas de ellas y los trastornos derivados de la falta de atención/comunicación, hay que hacer un inciso en algo que es obvio, pero que a la vez no lo es tanto. El contexto es importante, por no decir esencial. Podemos conocer multitud de señales de calma, porque nos hemos leído alguno de los libros de Turid Rugaas, consultado otro tipo de documentación, asistido a algún curso... pero como en todo, no es sólo la ejecución de la señal y lo que significa sino cómo, cuándo y para qué se ejecuta. No todos los movimientos que coinciden con los que se ejecutarían para realizar una señal de calma son siempre señales de calma y a su vez algunos movimientos que en principio no los consideraríamos como señales de calma, en un contexto determinado pueden llegar a serlo. Por tanto hay que saber valorar la situación. Por poner un ejemplo de una de las señales de calma más evidentes que es sacudirse y que nos indica que el perro está liberando estrés, relajándose a sí mismo, supongamos que en un momento determinado estamos con un perro, se acerca a nosotros y empieza a sacudirse intensamente. ¿Qué nos quiere decir en este caso? A priori conocemos la señal de calma y su significado pero debemos analizar el resto de la escena para poder determinar si es o no una señal que nos está mandando. Situación 1 Vamos caminando por la calle cuando, a lo lejos se divisa "algo". Nosotros no sabemos qué es pero nuestro perro adopta una postura de estar alerta (señal 1). Tras unos instantes baja la cabeza olfateando el suelo (señal de calma 2) y acto seguido ha continuado la marcha y, tras un par de pasos, empieza a sacudirse. Analizando toda la escena, previamente tenemos un estímulo que ha puesto a nuestro perro en "alerta" y ha realizado una señal apaciguadora en respuesta a ese estímulo. Podemos deducir que se trata de una situación intensa para el perro y que, efectivamente, esa sacudida es para liberar estrés. No obstante, nuestro trabajo no ha terminado aún. Hemos captado las señales, sabemos lo que nuestro perro estaba comunicando, pero aún nos queda saber qué fue lo que provocó esa cadena de reacciones y por qué. Situación 2 Vamos caminando por la calle cuando, justo enfrente de nosotros vemos un profundo charco de agua. Nuestro perro, ni corto ni perezoso, pasa justo por el centro. Al salir al otro lado y tras andar unos pasos se sacude no una sino dos o hasta tres veces seguidas. ¿El charco ha estresado a nuestro perro?¿El agua le produce estrés?¿No le gusta nadar? Aquí creo que la respuesta es obvia, nuestro perro está mojado y simplemente se está secando. NO es una señal de calma Situación 3 Ya hemos llegado a casa después de la situación 2 y tenemos un enorme montón de barro en el que creemos que podría estar oculto un perro, así que no nos queda otra, es hora del baño :_shock: Cuando por fin hemos rescatado a nuestro perro de esa montaña de suciedad y a pesar de que hemos intentado secarlo, según lo soltamos se sacude varias veces seguidas. Y aquí es cuando pregunto ¿Se sacude porque está mojado o porque el "baño" ha supuesto una situación muy estresante para él? La pregunta obviamente tiene trampa y, salvo que tengamos un perro al que le encante la hora del baño, la respuesta es las dos cosas. Tenemos un perro mojado y estresado Ejemplo práctico Como hemos visto, una cosa es la teoría sobre el papel y otra muy distinta la práctica. La de señales que se mandan en apenas unos segundos ¿Verdad? Pero bueno, como propietarios responsables y dedicados, nos tomamos en serio aprender el idioma de nuestro perro y con la práctica llegamos a "ver" estas señales, o al menos una parte de ellas, con relativa facilidad, lo que nos permite gestionar mejor las situaciones conflictivas anticipándonos a ellas o actuando según la situación lo requiera y no de otra forma y, por supuesto, darle una mejor vida al escuchar lo que nos dice. Y donde la percepción no llega, para la posterior racionalización tenemos que valernos de la empatía. Un pequeño ejercicio mental puede mejorar nuestra relación con nuestro mejor amigo, tratar de entenderlo, ponernos en su lugar antes de emitir un juicio en relación a su conducta. Iluminado maltrataperros: Pero shiba ¿Qué co***es dice? Humanizar a los perros es el peor sacrilegio que se puede cometer, a los perros hay que tratarlos como perros, nunca humanizarlos. A esta clase de desafortunados y necios comentarios que más de una vez he oído, he de decir que humanizar significa atribuir cualidades humanas a algo que no las tiene, mientras que empatizar es la capacidad cognitiva de percibir las cosas desde la perspectiva de otro individuo. Tenemos que pensar nosotros desde el prisma de un perro para tratar de acercarnos a lo que piensa, lo que siente, a cómo le afecta una situación común. Pero claro, para eso habría que conocer primero el significado de "humanizar" y no utilizarlo sin criterio alguno sólo para demostrar una total falta de conocimientos y de escrúpulos Así que olvidémonos de esta inoportuna interrupción y vamos al quiz de la cuestión ¿Cómo realizar este ejercicio de empatía? No hay una respuesta fácil ni concreta a esta pregunta, la única manera es abstraerse, dejar de pensar como un humano y hacer todo lo posible para tratar de ser objetivos a la hora de meternos en la piel de un perro. Ejemplo Volvemos a casa después del trabajo y la mesa de caoba de la sala, que tan cara nos costó , ahora sólo tiene 3 patas, la que falta está en la caseta del perro, o bueno... lo que queda de ella. Un ser humano pensaría en el destrozo, en el dinero que vale la mesa, en la madre que parió al jodío perro (es lo que hay, no me voy a molestar en maquillarlo :lol:), la mala suerte que tenemos, lo mal que se porta este bicho... El típico egocentrismo propio del homo sapiens sapiens. Sin embargo, pongámonos en la piel del perro. Para él ¿La mesa qué valor tiene? Es un pedazo de madera que está en medio de la habitación, alguien lo puso ahí y ya está. Entonces ¿Por qué la ha mordisqueado si no es nada del otro mundo?¿Qué pudo llevar a nuestro perro a esa situación?. Aquí es donde contexto, empatía y raciocinio deben jugar en nuestro favor. Sabemos que el perro ha estado solo, aburrido durante las horas en que has estado fuera de casa. ¿Tenía disponible algún otro entretenimiento?¿Salió de paseo antes de que te marcharas?¿Realiza una actividad física estimulante y en cantidad suficientemente?¿Está estresado?¿Sufre de ansiedad por separación?... Si nosotros fuéramos nuestro perro y nos dejaran solos durante horas ¿Qué haríamos en su situación? Pues probablemente nos entretendríamos con lo primero que encontráramos a nuestro alcance 
 Pero... sí, nuevamente se nos presenta un PERO. Aquí no acaba la cosa, pues aunque ya sabemos otro idioma que nos permite entender hasta cierto punto a cualquier perro, no hemos estado hablando de un perro, sino de NUESTRO perro, quien mejor nos conoce y al que estamos unidos por un vínculo afectivo. Aunque está "de moda" el tratar de destruir a toda costa este vínculo, martirizando al perro mediante castigos, imponiéndose los galones de general, convirtiendo la vida del perro en un servicio militar e ignorando sistemáticamente todo lo que el perro trata de comunicar o las razones por las que lo hace, haciendo las cosas bien y con respeto tendremos una estrecha relación, confianza, complicidad, algo que no puede describirse con palabras. Es nuestro perros y nosotros somos su compañero, a él no le hace falta nada más para saber ciertas cosas sobre nosotros y a nosotros tampoco nos hace falta nada para saber cosas sobre él ¿Que por qué lo sé? Porque conozco a MI perro y hay cosas que sólo nosotros dos entendemos. De hecho, se ha demostrado que los perros llegan a utilizar señales que no son propias de perros para comunicarse debido nuestra influencia, incluso a imitar acciones más bien propias de humanos. Cosas que ni son señales de calma, ni conductas naturales para un perro pero que sin lugar a dudas son utilizadas como herramienta comunicativa o como medio para obtener un fin muy concreto de manera consciente y premeditada. Cosas como.... bueno... creo que mejor lo dejamos porque ya hemos dejado clara la idea, se trata de observar, de escuchar, de empatizar y pensar a la hora de relacionarnos con nuestros perros. Y ahora es a mí a quien están tratando de decirle algo ¿Alguien sabe qué?
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