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5 respuestas a este tema

#1 DESCONECTADO   Shiba87

Shiba87

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Lugar:/home/shiba

Escrito 23 February 2014 - 23:13

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El siguiente texto es un fragmento del libro "Control Unleashed" escrito por Leslie McDevitt y traducido por Mary de Ttouch Hispania
 

"La reactividad nace de la ansiedad, que a su vez  nace de una sensación de incertidumbre acerca de alguna cosa. La reactividad es una estrategia para recabar información. Un perro reactivo se abalanzará hacia algo o alguien acerca del cual se siente inseguro: ladra, se abalanza, gruñe y monta una escena muy vistosa. A veces la gente percibe la reactividad como agresividad, pero un perro reactivo no se abalanza para hacer daño; está intentando evaluar el nivel de la amenaza que presenta una determinada situación. Su estrategia de evaluación se intensifica porque le entra pánico a medida que la adrenalina circula por el cuerpo. Si un perro reactivo aprende a ser más confiado respecto de una determinada cosa, le preocupará menos y, por consiguiente, reaccionará menos ante ese estímulo. Algunas personas perciben el comportamiento reactivo como "dominante" porque consideran que un perro se altera ante esos estímulos lo quiere controlar todo. No es así en absoluto. Los perros reactivos son ansiosos, y su respuesta es intensa porque les ha entrado pánico.

Por lo tanto, las estructuras claras son absolutamente imprescindibles para los perros ansiosos. Necesitan saber qué es lo que va a ocurrir después, y necesitan saber que están a salvo. Si se ignora este comportamiento (o si se trata de forma inadecuada mediante el castigo físico), la reactividad puede escalar hacia la agresividad. Gran parte, aunque no toda, la agresividad está relacionada con la ansiedad. La reactividad y la agresividad debido a la ansiedad son simplemente diferentes niveles de respuesta ante una situación estresante. La agresividad basada en la ansiedad ocurrirá cuando el perro se encuentra en una situación que lo desborda.  En estos casos la ansiedad empuja el perro hacia el siguiente nivel de respuesta."

Como ya apunta el texto anterior, la reactividad tiene su base en la ansiedad, en situaciones que superan al perro y provocan una reacción desproporcionada de éste.


A menudo estos comportamientos son confundidos con agresividad pero es mejor definir esta conducta como “reactividad” frente a determinados estímulos y que termina convirtiéndose en una respuesta agresiva.
La reactividad pede presentarse por muchos motivos, los más usuales son:

El miedo

Ante un estímulo que provoca miedo en el perro existen dos opciones naturales básica, huir del peligro o pasar al ataque. Cuando un perro se ve incapaz de tomar la primera opción, porque no hay salida, porque tiene algún problema físico que le impide correr o lo más común, está atado a una correa que le impide moverse libremente, la única opción que le queda es la confrontación y si el estímulo que tanto miedo le da supera su umbral, se producirá una respuesta reactiva.


Falta de socialización

Realmente sería una variación de la primera causa pero con un motivo muy concreto y es que el perro no ha sido bien socializado, bien porque se le ha negado el contacto con ese estímulo (niños, adultos, otros perros, gatos, coches...) o porque durante la etapa crítica de socialización tuvo alguna mala experiencia que ha marcado sus posteriores relaciones.
Es  muy importante que durante los primeros meses de vida del perro toma contacto con todos aquellos estímulos que posteriormente encontrará en su vida adulta para que sepa cómo actuar adecuadamente ante ellos.


Madurez

Aunque siendo cachorros los perros tiene a ser curiosos por naturaleza y ávidos de entablar relación con todo ser vivo con el que encuentran, una vez alcanzada la madurez pueden volverse más selectivos con sus amistades y en el caso de perros mayores, debido a sus achaques o a alguna enfermedad pueden volverse especialmente gruñones, por lo que las reacciones reactivas se vuelven más frecuentes.


Cambios en la vida del perro

En todo momento hemos estado hablando de reactividad como una reacción provocada por un estado de ansiedad que supera al perro. Los cambios en la rutina del perro, una mudanza, un nuevo miembro en la familia, factores ambientales y cualquier cosa que pueda provocar ansiedad a nuestro perro contribuirán a que nuestro perro pueda mostrarse reactivo ante algo que antes aparentemente no provocaba en él ninguna reacción, pues la ansiedad ya está presente antes de que el perro se enfrente a cualquier estímulo.


Hipermotivación

Aquí hablamos de perros demasiado "entusiastas", cuyas ansias por llevar a abo una actividad, coger una pelota, ir a saludar a otro perro, perseguir algo.... acaban tornándose en pura ansiedad y esta ansiedad, al igual que en todos los casos antes mencionados, acaba dando lugar a la reactividad.


Técnicas de adiestramiento equivocadas

A base de castigos desproporcionados, sometimiento, golpes, herramientas punitivas y otros métodos basados en la nefasta dominancia podemos acabar con un perro con los nervios a flor de piel que seguramente combine varios de los apartados anteriores siendo temeroso, ansioso, mal socializado y, por tanto, una bomba de relojería reactiva.



Este tipo de problemas suelen ser complejos y solucionarlos lleva bastante tiempo, pero con un diagnóstico adecuado, paciencia y las técnicas adecuadas podemos hacer grandes progresos a la hora de solucionar el problema. Si bien en casos muy graves la solución al 100% se torna complicada, siempre es posible un nivel de recuperación que permita al perro llevar una vida prácticamente normal.

 

B.A.T.

Este método desarrollado por Grisha Stewart en 2011 bajo el nombre de Behaviour Adjustment Training (A.C.A si lo traducimos al castellano) y que está basado en anteriores métodos de desensibilización y contracondicionamiento, se presenta a día de hoy como una de las alternativas más fiables a la hora de recuperar a perros reactivos.


Este tipo de terapia busca la exposición controlada y progresiva del perro al estímulo que provoca la reacción que deseamos tratar, acortando o ampliando la distancia del perro al desencadenante para aumentar su tolerancia a éste y que poco a poco vaya ganando confianza al enfrentarlo.
Para llevar a cabo el procedimiento , aparte de necesitar la ayuda de un estímulo que haga de "señuelo" durante las sesiones, será conocer cuál es el umbral de nuestro perro, la distancia límite a la que podemos trabajar sin que la situación lo supere.
 

 

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Una vez conocida la distancia que corresponde al umbral, se realizan acercamientos progresivos, cortos y con mucha calma, al señuelo, hasta ese límite donde el perro empieza a verse superado pero sin llegar a serlo. Una vez es consciente del estímulo y tras unos segundos de escrutinio/valoración para parte del animal éste dejará de fijarse en el señuelo y cambiará su actitud. En este preciso instante es cuando introducimos una recompensa funcional, que no es otra cosa que aumentar la distancia alejándonos de ese estímulo que lo estresa dándole justo lo que necesita en ese instante. En este punto, aunque con mucho cuidado, podríamos introducir otro tipo de premios para contribuir al contradicionamiento. En cualquier caso esperaremos a que el perro deje estar estresado y repetiremos el procedimiento, disminuyendo la distancia con el señuelo según el perro vaya habituándose a éste.
Aquí es importante ser conscientes que con este ejercicio, aunque muy suavemente, estamos sometiendo al perro a un estrés importante, pues lo que estamos haciendo es hacer que se enfrente al origen de todos sus problemas/miedos/ansiedades. Aún esperando varios minutos entre cada acercamiento, parte de ese estrés es imposible eliminarlo tan rápidamente y se irá acumulando durante la sesión. Es por esto que no podemos prolongar demasiado el tiempo de terapia ni realizar todos los acercamientos que queramos de una sola vez.
No hay que tratar de  que el perro supere su problema de una sola vez, más repeticiones no significan mejores resultados, la clave es la progresión y seguir el ritmo que marque el perro, sin forzar la situación. Dejaremos la sesión después de un par de intentos y volveremos a intentarlo en otra ocasión, cuando el perro vuelva a estar relajado, incluso esperando un par de días entre sesiones si es necesario para los casos donde la ansiedad es más grave o si el perro no es capaz de librarse de ella tan rápidamente.

 

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Así mismo, es importante no sólo realizar la terapia de forma progresiva y con mucha calma, sino tratar de que el perro no se vea sometido a un estrés excesivo en su vida diaria que pueda hacer que empeore su estado. Y como es mejor dejar todo bien claro hay que decir también que intentar reducir el estrés no significa mimar en exceso ni tampoco sobreprotegerlo, es tan mala una cosa como la otra.


Con estos ejemplos quiero mostrar dos cosas. En el primer caso se trata de una sesión de B.A.T. con un Border Collie con un señuelo bastante especial, ya que el origen de su reactividad son los caballos :P




Debemos fijarnos especialmente en la distancia a la que trabajan, no es uno al lado del otro precisamente sino bastante lejos, si no es porque el cámara nos lo enseña el caballo ni lo veríamos. Todo buscando la distancia umbral adecuada y sin presionar al perro en ningún momento.
Y sobre todo en lo que hemos dicho, ese proceso de acercarse muy poco a poco hasta que el perro se fija realmente en el caballo, reacciona ante ese estímulo y tras esa breve exposición cuando el perro, por decirlo de alguna manera, vuelve al mundo de los vivos, inmediatamente lo saca de esa situación, le da un tiempo y vuelve a repetir el proceso acercándolo un poco más al estímulo.


Este otro ejemplo está tomado desde un punto de vista muy especial y es muy muy interesante pues vemos algo que en condiciones normales nos sería imposible apreciar. En apenas 4 segundos, la cara del perro (y también el resto del cuerpo) cuenta toda una historia, en el momento que ve al señuelo cambia completamente su expresión y apenas un segundo después vuelve a su estado inicial (o casi) y es ese preciso instante cuando se introduce la recompensa funcional.
Todo esto nos lo perdemos, esa expresión, en este caso de preocupación/miedo y es precisamente lo que debemos tratar de captar para tener éxito en este tipo de sesiones.





La idea es justo lo que acabamos de ver, empezar con "dosis" muy muy pequeñas, encontrar el punto donde se encuentra el umbral, la distancia a la que el perro empieza a ponerse nervioso pero no llega a reaccionar, dejar apenas un breve instante de exposición a lo que le provoca esa reactividad, que el perro sea consciente de ello y en cuando recupere otra vez su estado de calma, dar la vuelta, dejarle un momento para que se recupere y luego repetir el proceso avanzando un poco más.

Debemos tener en cuenta también que, aunque hemos estado hablando de reactividad como una respuesta violenta desproporcionada, los casos cuya respuesta son justo al contrario, perros que huyen, que entran en pánico, que se bloquean ante un estímulo... también pueden ser tratados mediante B.A.T.
Además, recordemos que siempre podemos valernos de otras muchas herramientas que están a nuestro alcance para ayudar al perro con la terapia y, puesto que hemos dicho que el estrés y la ansiedad son el origen o pueden agravar el estado del perro, no estaría de más valernos de algún elemento de terapia contra la ansiedad
 


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#2 DESCONECTADO   miz0k

miz0k

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Escrito 07 March 2014 - 00:14

Una preguntita, que aveces soy un poco corto (usuario de windows ) 

 

El Yes que le dice el chico al border collie, sería lo mismo que usar un clicker? CLICK!? y como sabe hasta que punto debe avanzar sin forzar la situación?


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#3 DESCONECTADO   Shiba87

Shiba87

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Escrito 07 March 2014 - 00:47

Lo normal es que al trabajar con refuerzos positivos, justo en el preciso momento que ocurre el comportamiento que queremos conseguir aparezca el reforzador.

En ocasiones ocurre que es imposible que el refuerzo se aplique en el momento correcto, bien por limitaciones físicas o porque es algo demasiado rápido y entonces hay que recurrir a un reforzador condicionado, algo que no es un reforzador "real" pero sirve de nexo entre el momento a reforzar y el refuerzo real. Es decir, sirve para indicar que es una conducta adecuada y al mismo tiempo que el refuerzo real vendrá después.

El clicker es muy popular como reforzador condicionado, pequeño, sencillo, rápido..., pero se puede utilizar cualquier reforzador condicionado siempre que previamente se haya establecido como tal, hay quien usa silbatos, juguetes que hacen ruido, campanillas....

En el caso del ejemplo con el border collie ocurre lo que te comentaba el otro día con respecto al clicker ¿Con qué hace click si tiene las dos manos ocupadas? No puede, por tanto ha decidido utilizar un reforzador vocal, que ha sido un "yes" pero podía haber sido "Good", "OK", "good boy".... siempre que esté bien establecido como reforzador condicionado, funcionaría como tal.

 

La segunda cuestión daría para un par de libros :lol: principalmente es el propio perro el que marca el ritmo, el que de algún modo decide hasta dónde quiere avanzar, el resto es muy muy muy sutil y complejo, pero se centra sobre todo en la tensión corporal, expresión facial (2º vídeo) y otras señales de calma. Básicamente se trata de Saber escuchar pero a un nivel muy avanzado.

De hecho se puede ver como el educador que lo lleva va superpendiente del perro, no mira otra cosa, incluso se coloca en posiciones extrañas para ver mejor. Y porque lleva gafas, porque si no diría que ni siquiera pestañea :jojojo:


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#4 DESCONECTADO   miz0k

miz0k

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Escrito 07 March 2014 - 00:50

Mhh mola, contigo se entiende todo un poco mejor, aunque esepero no tener que usar nunca estos métodos, nunca viene mal saberlo ^^


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#5 DESCONECTADO   haihaya

haihaya

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Intereses:libertad compartida, abierto a todo conocimiento.

Escrito 07 March 2014 - 09:49

En mi experiencia, y creo que en la de todos que han convivido con perros, he percibido la habilidad que tienen para detectar mi estado de ánimo, mis intenciones, mis inquietudes, a veces a niveles muy sutiles. La determinada combustión eléctrica de cada pensamiento produce un determinado tipo de sudor con su olor correspondiente que el perro capta con ese fantástico sentido del olfato que trae de fábrica. (al parecer los hombres tenemos esa potencialidad, atrofiada por falta de uso. Solo a quedado en el lenguaje, "a mi me huele que...", "me da en la nariz...").

Mi pregunta es:

¿Sería importante una actitud emocional, bien de rechazo, contento, disgusto o la adecuada a la situación, al momento de aplicar el reforzador, pudiendo incluso sustituir al acto físico del pitido o la palabra?

¿Es una tontería todo esto?, Shiba sabrá ponerme los puntos sobre las íes :lol:


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#6 DESCONECTADO   Shiba87

Shiba87

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Escrito 07 March 2014 - 12:44

Los perros son unos expertos observadores, pueden llegar a conocernos mejor que nosotros mismos y saber lo que "pensamos" casi antes de que lo pensemos. Por tanto la actitud de quien acompaña al perro es una parte no importante, más bien vital. El perro toma al ser humano como referencia y ante una situación que lo supera aún más y en el mismo vídeo podrás ver que si bien el educador no pierde de vista al perro en ningún momento, el perro, cuando termina de valorar la situación por si mismo y por iniciativa propia, también observa al educador, como buscando una 2ª opinión. Aunque claro, es un perro, es mucho más rápido y efectivo :P

 

Mantener una actitud acorde a la situación es esencial, de hecho se ve reflejado en la sabiduría popular, "los perros se parecen a sus amos", si el dueño es nervioso, el perro será nervioso, si es conflictivo, el perro será una fiera... no se trata de una casualidad ni "contagio" ni nada por el estilo sino una cuestión de observación. Si ante una situación como la del ejemplo, el educador se pone muy nervioso el perro inmediatamente lo sabrá y si el guía, su apoyo, se ha alterado tanto, debe ser que la tierra está a punto de tragárselos y, por tanto, habrá que reaccionar en consecuencia y entonces el perro también se pondrá alerta y nervioso aún sin saber qué es lo que pasa realmente.

 

El tema de las emociones, en principio no podría sustituir al reforzador condicionado ni a otros elementos, porque si bien los perros son unos genios captando estados de ánimo, nosotros somos unos completos inútiles controlando y exteriorizando nuestras emociones :sweat: Eso y que no podemos encendernos o apagarnos emocionalmente tan rápidamente como lo hace un click o un silbato y tampoco podemos esperar que el perro, por muy observador que sea, esté todo el rato pendiente de nosotros, queremos que observe principalmente el estímulo detonante (qué palabra más bonita :silba:) y de forma secundaria en nosotros y si no nos "mira" no puede saber lo que pensamos y sin embargo un click, puede sacarlo de su ensimismamiento a la vez que hace de refuerzo.

 

Volviendo al vídeo, que está dando más de sí de lo que yo esperaba :P, se puede ver también esto que estamos hablando y es que mientras se acercan al caballo, el educador intenta por todos los medios mantenerse sereno, relajado, sin emociones a favor o en contra, es un caballo y no pasa absolutamente nada con él, eso es lo que trata de transmitir cada vez que el perro se fija en él.

Sin embargo, cuando se dan la vuelta en dirección contraria cambia notablemente la intensidad, todo es ¡Yujuuuu!¡Good boy! risas, fiestas.... nos acercamos al caballo serenos y nos vamos de allí felices, eso es lo que queremos. 

 

Por decirlo de manera sencilla sí, la parte emocional es importante e influye en gran medida en la vida del perro en general, no sólo en la terapia, pero no es lo único. Tenemos un número limitado de herramientas que debemos utilizar en conjunto para obtener buenos resultados.

 

P.D. Me están exprimiendo como una mandarina, ¡Abusadores! :llopa: :jajaja:


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